presentación de Julio Anguita del Frente Cívico

El siguiente resumen se ha tomado lo más fielmente posible, siguiendo on-line la conferencia que acaba de pronunciar D. Julio Anguita , el día 19 de septiembre, en la Facultad de Ciencias del Trabajo de Córdoba.

Debido a problemas técnicos, hay tramos que no han podido escucharse correctamente. Del mismo modo, se ha intentado abreviar cogiendo las ideas básicas (se han omitido, especialmente, las referencias a sucesos históricos y anécdotas personales) que muestran el fondo de su discurso.

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Resumen de la conferencia:

Bienvenidos a este salón de actos y bienvenidos, también a la red, los que en este momento nos estáis viendo.

¿Esto del Frente Cívico qué es, un chiringuito como los demás? ¿O acaso es algo que se ha inventado Julio Anguita porque a la vejez tiene que tener algo con que entretenerse? La segunda cuestión es más ácida, más acre. Vamos a ver, ¿qué es eso de un colectivo que no habla de derechas, de izquierdas? ¿Qué es de un colectivo que nada más habla de un programa? ¿No será una organización de tipo tecnocrático? Quiero contestar a eso con datos, con referencias y con argumentos.

La siguiente parte será hablar del Proceso Constituyente en el que estamos y sobre todo del programa y de la organización.

Paso, por tanto, a desarrollar la primera parte.

Desde hace 20 años aproximadamente, han ido surgiendo una cantidad tremenda de colectivos que han intentado organizar a la gente para que se defienda de los ataques que estaba sufriendo. Han intentado organizar a la gente en defensa de la naturaleza, en defensa del salario, en defensa del puesto de trabajo; pero es curioso, porque viene ocurriendo desde hace 20 años para acá. Se ha multiplicado esta agitación de organizaciones y de grupos a partir de que en el año 2008, Lehman Brothers, el banco americano, quebró y se inició la crisis en la que estamos.

La pregunta es la siguiente: ¿Por qué?, ¿qué ha pasado? Si hasta entonces, en España y en otros sitios, los partidos políticos eran los cauces de representación… ¿Por qué esta agitación? Y hay una primera respuesta, por lo menos, aquí en España, y quiero formularla haciendo antes una advertencia.

Yo tengo el carnet de un partido político. Milito en un partido político y estoy de acuerdo con los planteamientos y los valores que dice defender; y no renuncio ni abjuro a eso. Pero desde esa firmeza en mi planteamiento, tengo que decir que las fuerzas políticas han envejecido. Hoy tengo que decir, constato que, los partidos son lisa y llanamente máquinas electorales, al servicio de los distintos momentos electorales. 

Pero hay otra razón. Otra razón que la estamos viendo estos días. Todo el andamiaje montado durante la Transición se ha venido abajo. Todo el andamiaje de la Transición que consistió en que el Poder económico, social… Político también, del Franquismo, pasó la orilla del Jordán, se hizo demócrata, pero continuó mandando. No se notó, pero en estos momentos ya se nota que se hizo una operación de cosmética, de afeite, de maquillaje. Eso ha hecho posible, por tanto que varios colectivos estén presentes.

El 15M es el más emblemático. Movilizó a la gente, la entusiasmó, nos lanzó a la calle nuevamente, planteó sus nuevas visiones. Influyo en mí, sobre todo, por un eslogan que entonces lanzaron y que al final de mi intervención voy a repetir, cambiándolo un poco: “los de abajo contra los de arriba”. Es un eslogan muy importante porque señala lo que está pasando en nuestro país.

A todos estos colectivos les quiero decir tres cuestiones. La primera: nosotros, como ellos, formamos parte de esa corriente de contestación y búsqueda de alternativas: somos de los vuestros. Nosotros no nacemos con ninguna inclinación a competir, a anular o a ignorar a los demás. Nosotros, desde ya, desde este mismo momento, anunciamos nuestra predisposición a dialogar, elaborar programas, compartir enfoques, coprotagonizar o participar en luchas, pero desde los órganos colegiados del Frente Cívico. En resumen: no nacemos para vivir aislados.

Vamos, por tanto, a hacer un primer análisis, muy sobrio, muy ligero, pero que pretendo que sea lo suficientemente emblemático para que señale la situación en la que estamos.

El pueblo español está viviendo dos grandes decepciones. El pueblo español es un pueblo desilusionado. Pero la palabra desilusionado yo quiero enfocarla, no en el sentido de que el pueblo español ha perdido la ilusión, sino que el pueblo español fue preso del ilusionismo. El pueblo español ha sido manipulado.

¿Cuáles son las dos grandes decepciones que han caído, en estos momentos, sobre el pueblo español? Una, la europea. Hace siete días, Van Rompuy y Durao Barroso decían que no entendían, que había una ola de euroescepticismo. Y que para combatirla se iban a reunir en un Consejo Europeo. Es decir, ellos constatan que la gente está molesta, que está desilusionada, y en vez de preguntar las causas del porqué, se reúnen nuevamente. Saldrá un documento que volverá a rizar el rizo, de esos documentos tediosos, abstrusos y absurdos que hace el Consejo Europeo, cuando la cosa es muy fácil:

¿Por qué no le preguntan a los griegos? ¿Por qué no le preguntan a los portugueses? ¿Por qué no le preguntan a los irlandeses? ¿Por qué no nos preguntan a los españoles? Y… ¿Por qué no le preguntan, también, a los trabajadores alemanes, o a los checos…? Pero esa pregunta es molesta. No la van hacer. Ellos saben perfectamente que el ilusionismo hizo crecer esperanzas que no se han visto formadas. Un día, nos enteramos todos que el Tratado de Lisboa, que fue el inicio de esa “gran Europa” habla de prohibir las prohibiciones de los paraísos fiscales. No se puede acabar con los paraísos fiscales porque lo prohíbe el Tratado de Lisboa.

Otro día, nos enteramos de que en el Tratado de Lisboa se le obliga a los Estados a comprar armamento y que Grecia se entrampa, precisamente, porque es el país de la Unión Europea que más gastos tiene en armamento en el sentido porcentual. Nos encontramos con una Unión Europea en donde el paro avanza. No es aquello que nos vendieron. Es el hundimiento de algo que había voces españolas que ya lo había dichoNo es bueno lo de Maastrich. El euro es un desastre.

Ese euro que los españoles alegremente dijimos: “total, veinte duros”. Y eran 166 pesetas. Y que tragamos como una mercancía fácil: no podemos convivir económicamente Alemania y España. Ya lo han dicho economistas, nada menos que premios Nobel: “o se va España o se va Alemania; porque meter en la misma moneda única a alguien que exporta, exporta y exporta, y las economías del sur, es un absurdo” Y cuando algunas de las voces dijimos que nosotros consultamos, en esta misma sala, hace tres años, España tendrá que salirse del euro, por poco nos acuchillan.

Pero España tiene otro desencanto. Es por ello que vamos a intentar que España se regenere. De pronto empezamos a pensar que esto no es nuevo. Cuando dijo un Ministro que España era un país prolífero para los negocios, no lo dijo para la industria y la agricultura, es decir, para le economía real. De pronto nos damos cuenta de que políticos de los años 90, como Felipe González, escriben: “cuando construímos la moneda única nos equivocamos“. Esa otra decepción es la Constitución Española. La Constitución es el documento que menos se cumple. Cada ley que se da acaba con el poder de los convenios.

Esto es un país que se pone el yugo, se entrega al adversario. Si hubiésemos estado en el siglo XIX, cualquier parlamentario habría sido acusado de Alta Traición, de “crímenes de lesa Patria”. Vender un país a mercados extranjeros es un delito de Alta Traición.

Ya no hay Estado de Derecho, si es que alguna vez lo hubo. Las familias se arruinan, convirtiéndose en una especie de campo de concentración en el que padres e hijos están hacinados; donde los ancianos tienen que dar de comer a familias enteras. Esto es la inseguridad jurídica.

Lo de la Soberanía Nacional es una ficción. Lo dice la Constitución, pero ya no es del pueblo. Ha sido entregada a potencias extranjeras mediante el mecanismo de la deuda. Esta deuda no se puede pagar, se pongan como se pongan.

Nos rescatan unos secuestradores que tienen como antifaz las instituciones europeas. Con un 57 % de paro juvenil, este país dentro de unos años no existirá. Existirá su geografía pero sus hombres no existirán. Esto es tan grave que llamo a la conciencia de los padres. ¿Dónde van a trabajar vuestros hijos cuando os muráis?, ¿de que va a vivir este país?.

Estamos asistiendo a la muerte de España. No hay futuro. Cuando digo esto se suelen enfadar conmigo. No quieren oir la verdad. 

¿Qué hacemos? Vamos a hablar como pueblo y vamos a ver nuestros defectos. Podemos simplemente esperar: moriremos tranquilos. Una segunda alternativa es votar. ¿Unas elecciones? ¿Un gobierno sustituido por el otro va a cambiar esto? ¿Cuál es la respuesta a ésto? Algunos dicen que votarían a alguien con “inmensas gónadas” que lo arregle. ¿Someterse a un amo como lacayos? ¿Esa es la actitud de un pueblo?

Y queda la tercera opción. “No me doblego porque no me da la gana doblegarme”. Si esa es la respuesta de la mayoría, padres y nietos, clases medias, los que han puesto en la puerta de la calle por no pagar la hipoteca.

Cuando llegue a cada uno su momento, será el 95% de la población española. Pero hay otros, los que están hartos de ver esta injusticia ¿Cómo está esta última mayoría? Dividida, enfrentada, compleja, con muchos sectores. Hay Activistas y hay gente que se queda en su casa. Como si esperasen un milagro. Sin ellos no podemos hacerlo. Los necesitamos, nos guste o no. Porque son también mayoría.

Aparcar diferencias buscando un punto de encuentro. Que veamos en qué punto podemos coincidirpara ser un 95% constituído como Soberanía Nacional.

Simbólicamente, pongo mi carnet de afiliado político en la mesa. Anda, deja ese carnet. Desnúdate como yo. Y vamos a buscar el encuentro entre unos y otros, a ver si entre tanta complejidad encontramos algo que nos pueda unir. Lo que tenemos en frente es un poder tremendo. Rajoy no es ese poder. Es la banca, los imperios financieros. Vamos a enfrentarnos a ellos.

Entiendo a la gente que sale a la calle enfadada, pero así sólo noO nos organizamos y reunimos a millones de españoles o no conseguiremos nada. ¿Pero y qué viene después? Frente al Poder hay que poner el poder de la Soberanía Nacional. En términos militares: frente a un ejército hay que oponer otro ejércitoPara constituir esa mayoría hay que tener la paciencia del Santo Job. La astucia de un Orfebre. La finura de un violinista.

Hay que buscar unos principios que comparta la mayoríaYo como comunista no puedo imponer a la gente que comparta mi ideología. ¡Si acabo de decir que he dejado mi carnet!

Hay que buscar el entendimiento con un programa. Es verdad que los programas vienen de las ideas. ¿Cuáles son los principios en los que podemos estar de acuerdo? ¿Quién no está de acuerdo en defender la Declaración Universal de los Derechos Humanos? ¿En que los trabajadores tengan vacaciones pagadas? ¿En que la gente no tenga derecho a vivienda? ¿En que la gente estando parada no reciba una subvención?

Pero esto no es una “noche de sueño de verano”. Estoy hablando de una Ley que los gobiernos se ha comprometido y que tiene las características que acabo de decir. No somos nosotros los que están fuera de la ley: son ellos.

A ver quién está en contra de un documento llamado “La Carta de la Tierra“: de que cuidemos del planeta, que hagamos un desarrollo sostenible, que consumamos de otra manera, que volvamos a las relaciones comerciales de una sociedad no enajenada por las grandes superficies.

Y hay muchos principios más en los que podemos estar de acuerdo. Democracia. Cuidado: Eso no es votar cada cuatro años. Eso es un parche. La justicia social. ¿Por qué no repartir antes de crecer? De sobra sabemos que tras el crecimiento no habrá reparto. La tercera idea es ética: España y todo el país, y parte de la clase política, y los grandes banqueros y parte de los empresarios, necesitan un baño de ética. La corrupción ha llegado a los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Y salpica a las más altas magistraturas del Estado. La corrupción lo atraviesa todo.

Mirad algo inquietante: nosotros los políticos somos como el pueblo que nos votó. ¿Y sabéis cuál es el problema? Cuando nos plantean desde los poderes económicos “este es el culpable”, nos están toreando. Soy partidario de que al político que se le ha pillado robando se le meta en la cárcel, pero por favor, chiquitos: no volverlo a votar. Yo quiero oír la misma denuncia sobre lo que ha hecho Botín, ha hecho Felipe González… Si fuésemos un toro listo, embestiríamos al torero. ¿Y quién es el torero? El que embiste el capote.

No quiero que a mi pueblo le engañen y lo toreen. Señalemos a todos los culpables. Hay un político, un juez, un empresario. Eso es justicia social y vivir del trabajo y del esfuerzo.

Ética cívica y cultura: sin cultura no hay países. Sin la cultura, que no es sólo saber muchas cosas, sino como ciudadano tener curiosidad de lo que ocurre.

Nos da miedo pensarHay que quitarse el miedo a pensar. Desde luego que produce intranquilidad, pero gracias a ello la sociedad ha ido evolucionando.

La ética ciudadana y la cultura, no sólo académica, sino como como valores solidarios y como miembros de la Soberanía Nacional. Esto es lo fundamental.

El Frente Cívico es un Proyecto Nacional, que no entiende de Comunidades Autónomas. Si encima no nos podemos poner de acuerdo en determinadas especificidades, estamos perdidos.

No sé lo que vamos a tardar en que se constituya el Frente Cívico a nivel nacional. Las ideas no vienen solas. Tienen que organizarse. Esto no es un partido político. Lo repito 70 veces. Esto no puede ser un partido político. Esto es otra cosa.

¿Es lo mismo organizar una peña que una cofradía religiosa? Vamos a hablar del proyecto: es poner a la gente de acuerdo en torno a un programa.

Yo puse 10 propuestas para que la gente empezase a discutir. Hoy necesitamos ganar la confianza de la gente. Si la gente ve que estas ideas triunfan, en seguida las asumen.

Sí, sí… Discutamos sobre el salario mínimo y la renta básica. ¿Pero de dónde va a salir ese dinero? Porque hay que planteárselo. De una reforma fiscal. Porque en España hay dinero. Pero está secuestrado, está evadido, está en Paraísos Fiscales.

Tu no puedes decir que me lo den“. Tienes que saber de dónde hay que sacarlo. Si sales a la calle tienes que decir de dónde vas a sacarlo.

Sigamos hablando del programa, y sigamos discutiendo, para lo que recomiendo que la gente contacte con técnicos, porque el conocimiento es un arma para pelear, sin conocimiento estamos derrotados.

Cuando los pequeños empresarios, que ya están proletarizados, creen que les van a llegar el crédito, deberían saber que es mentira. Echamos la culpa a cualquiera porque nos da miedo señalar a quien tiene la responsabilidad. El pequeño empresario no va a tener dinero. Porque sólo hay banca privada. La siguiente medida es que hay que nacionalizarla. Si hacemos una banca pública, las cosas cambian.

¿Veis como hablando del programa la gente entra a hablar de otras ideas? Hay que nacionalizar sectores estratégicos.

Sin programa, seríamos una organización como otra cualquiera. El programa es la capacidad de dirigirse a los demás, la sensación de sentirnos rebeldes con causa.

¿Cómo organizamos ésto? Esto no es para ser concejales ni diputados. Esto no se va a presentar a listas electorales. Esa tentación de enfrentar a unos con otros no existe. Debe ser una organización que esté en primer lugar al servicio del programa y, después, de la participación.

Esto de apuntarse simplemente no vale. Hay que dar un paso adelante. Si empezamos a ocultarnos o disfrazarnos, mejor vamos a dejarlo. No hay peligro de nada sólo de perder parte de esa narcotizante tranquilidad.

Desde esa pobreza de medios y esa riqueza de voluntad, que desafía a la realidadvamos a hacer que personas, que tienen los medios, las infraestructuras, se comprometan.

En cuanto se celebre el Primer Congreso Nacional del Frente Cívico, me habré ganado un buen descanso.

La siguiente fase es la paciencia. ¡La de paciencia que hay que echar para poner a esta mayoría de acuerdo! Pero no hay otra manera. Iremos a las movilizaciones que haya que ir, pero preparando la fuerza del boxeador. Lo fundamental es construir ese contrapoder.

No somos de izquierdas ni de derechassomos los de abajo contra los de arriba“. Me voy a permitir corregirlo un poco: “los de abajo frente a LO de arriba“. ¿Por qué digo “LO”? Porque hay ideas de “los de arriba” que han llegado a calar en “los de abajo”, en los dominados: he vivido por encima de mis posibilidades” me dicen algunos. Tenemos que luchar contra los que dominan y contra las ideas que les permiten dominar.

Hoy no te secuestran el cuerpo, te secuestran el pensamiento. “La culpa la tiene ese parado“. Esa es una idea de “lo de arriba”. Aquí no hay prebendas. Aquí hay trabajo. Y habrá que tener disciplina. Aquí queremos llamar a gente para crear la fuerza de la mayoría.

Quiero ser claro: hasta lo que se llama la rebelíon ciudadana, hasta lo que se llama bordear la legalidad, porque cuando esto se hace desde la mayoría, ya es legal. Cuando la mayoría hace algo, que en otro momento era ilegal, ella lo hace legal. Por tanto, cuando hay datos de cierta insumisión, de cierta objeción, yo creo que si llega un momento en que esto triunfa, o avanza, tendremos que utilizar muchas medidas, tendremos que decirle a un Gobierno: “Gobierno, queremos estas medidas, estamos avalados por la mayoría; esto… O vamos a tener problemas“, y lo decimos sin gritar, sin insultar al Presidente del Gobierno, con tranquilidad.

El Cardenal Cisneros fue regente del Reino de Castilla. Los nobles le preguntaron al Cardenal Cisneros: “¿Y usted con qué derecho es regente?, ¿con qué poder el regente?” Los llamó, fue a un patio de armas, había unos cañones allí puestos y dijo: “estos son mis poderes”. El poder del Frente Cívico es el poder de su fuerza, de su convencimiento; de la plenitud del ejercicio de la Soberanía Nacional. Hasta llegar ahí, fijaros la cantidad de trabajo que tenemos por delante.

Esto significa una regeneración. Por eso hablé antes del 98. Necesitamos regenerarnos, de recobrar la ilusión, no el ilusionismoCayéndonos, levantándonos, días de dolor de cabeza tremendos. Porque tenemos que acostumbrarnos a que las reuniones sean breves, que la gente hable lo que tenga que hablar, que no se cuente su vida; si en su casa no le dejan hablar, pues que salga a la calle y dé cuatro voces, pero no vayas a las reuniones a soltar y a contarle historias a los demás. Una manera de acabar con los Partidos Políticos es el sabotaje de las reuniones interminables, porque dan ganas de acabar con todas las organizaciones.

En fin. Es lo que tenía que decir. Creo que la idea ha quedado clara, la he explicado lo mejor que sé y también con toda sinceridad. Partimos sin infraestructuras. Partimos sin nada, pero hay una cosa:  esa voluntad indómita de no doblar la rodilla, eso es un gran valor. El nosotros constituidos en nosotros. Ese nosotros es la fuerza. Primeramente tengámonos a nosotros mismos. Porque puede que tengamos locales, pero si no estamos “nosotros”, cada reunión será un enfrentamiento de unos con otros por una cuestión baladí.

Pues nada más y muchas gracias por haberme soportado.

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