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Wizink Bank es condenado a anular dos contratos de tarjeta por usura y un usuario de EZ recupera 37.834,19 €

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El Juzgado de Primera Instancia Nº 1 de Noia declara la nulidad de dos contratos de crédito suscritos por un usuario de EZ con la entidad Wizink Bank, por aplicar tipos de interés usurarios.

El caso de autos a contado con la asistencia de la Letrada Dña. Azucena Natalia Rodríguez Picallo como abogada de la parte demandante.

Por la parte actora se pactaron dos contratos de tarjeta revolving en los que se establecieron tipos de interés remuneratorios con un TIN del 22,29 %, y una TAE del 24,71 % para compras, y un TIN del 24 % y una TAE del 26,82 % para disposiciones de efectivo, incrementados posteriormente hasta un TIN del 24 % y una TAE del 26,82 %.

Por lo expuesto, el tipo de interés es notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso y, por tanto, usurario.

La Magistrada del caso, estimando íntegramente la demanda contra la entidad Wizink Bank, S.A., declara la nulidad por usura del contrato de tarjeta Citibank Visa y el contrato de tarjeta Barclaycard Oro suscrito entre las partes y condena a la entidad demandada, a abonar a la parte actora, la suma de las cantidades percibidas en la vida de los créditos que excedan del capital prestado, suma que asciende a 37.834,19 €, más los intereses legales devengados de dichas cantidades.

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XDO. 1A. INST. E INSTRUCCIÓN Nº 1 NOIA

SENTENCIA: 00041/2020

ORD PROCEDIMIENTO ORDINARIO 0000175/2019

Procedimiento origen: / Sobre RECLAMACIÓN DE CANTIDAD

DEMANDANTE: D. XXXXXX 
Procurador Sr. XXXXXX 
Abogada Sra. AZUCENA NATALIA RODRIGUEZ PICALLO

DEMANDADO D/ña. WIZINK BANK, S.A.
Procuradora Sra. XXXXXX 
Abogado Sr. XXXXXX 

Procedimiento Ordinario nº 175/19

SENTENCIA

En Noia, a 12 de marzo de 2020.

Vistos por Dña. XXXXXX, Juez Sustituta del Juzgado de 1ª Instancia nº 1 de Noia, los presentes autos de Juicio Ordinario seguidos con el nº 175/19, en los que son partes como DEMANDANTE, D. XXXXXX, representado por el Procurador D. XXXXXX y asistido por la Letrada Dª Azucena Natalia Rodríguez Picallo y, como DEMANDADA, la entidad “WIZINK BANK, S.A.”, representada por la Procuradora Dña. XXXXXX y asistida por el Letrado D. XXXXXX, en ejercicio de sendas acciones de nulidad de contratos de tarjeta bancaria, y subsidiariamente, de nulidad de cláusulas, en los que se ha dictado sentencia, en base a los siguientes,

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- Con fecha de 29 de mayo de 2019, se repartió a este Juzgado demanda promovida por la parte identificada en el encabezamiento, en la que, tras exponer los hechos y fundamentos de derecho que entendía aplicables al caso, terminaba suplicando “se dicte sentencia en la que se estime íntegramente la Demanda acordando que:

1.- Con carácter principal, se declare la nulidad, por usura de los siguientes contratos suscritos por D. XXXXXX:

Contrato de “Tarjeta Citibank Visa” con nº actual XXXXXX (anteriormente nº XXXXXX), suscrito el 12 de abril del 2000, con CITIBANK ESPAÑA, S.A. (después BANCO POPULAR-E, S.A., y actualmente WIZINK BANK, S.A.).

Contrato de tarjeta “Barclaycard Oro”, con nº actual XXXXXX (anteriormente nº XXXXXX), suscrito el 11 de Mayo de 2006 con BARCLAYS BANK PLC., SUCURSAL EN ESPAÑA (actualmente WIZINK BANK, S.A.).

Se condene a la entidad demandada a restituir a D. XXXXXX la suma de las cantidades percibidas en la vida de los créditos que excedan del capital prestado, más los intereses legales devengados de dichas cantidades.

2.- Con carácter subsidiario al punto anterior, se declare:

2.1.- La nulidad por abusivas –por no superar ni el control de inclusión ni el de transparencia- de las cláusulas de intereses remuneratorios de los siguientes contratos suscritos por el demandante:

Contrato de “Tarjeta Citibank Visa” con nº actual XXXXXX (anteriormente nº XXXXXX), suscrito el 12 de abril del 2000, con CITIBANK ESPAÑA, S.A. (después BANCO POPULAR-E, S.A., y actualmente WIZINK BANK, S.A.).

Contrato de tarjeta “Barclaycard Oro”, con nº actual XXXXXX (anteriormente nº XXXXXX), suscrito el 11 de Mayo de 2006 con BARCLAYS BANK PLC., SUCURSAL EN ESPAÑA (actualmente WIZINK BANK, S.A.).

Condenando a la entidad demandada a restituirle a D. XXXXXX la totalidad de los intereses remuneratorios abonados, más los intereses legales devengados de dichas cantidades.

2.2.- La nulidad por abusivas de las cláusulas de comisión por reclamación de cuota impagada de los siguientes contratos suscritos por D. XXXXXX:

Contrato de “Tarjeta Citibank Visa” con nº actual XXXXXX (anteriormente nº XXXXXX), suscrito el 12 de abril del 2000, con CITIBANK ESPAÑA, S.A. (después BANCO POPULAR-E, S.A., y actualmente WIZINK BANK, S.A.).

Contrato de tarjeta “Barclaycard Oro”, con nº actual XXXXXX (anteriormente nº XXXXXX), suscrito el 11 de Mayo de 2006 con BARCLAYS BANK PLC., SUCURSAL EN ESPAÑA (actualmente WIZINK BANK, S.A.).

Condenando a la entidad demandada a restituirle a mi mandante la totalidad de las comisiones cobradas, más los intereses legales devengados de dichas cantidades.

3.- Se condene, en todo caso, a la demandada al pago de las costas procesales”.

Expone, en síntesis, como fundamento de su pretensión:

– Que el 12 de abril de 2000, el actor D. XXXXXX, en condición de consumidor, realizó una solicitud de contrato de “Tarjeta Citibank Visa” con nº actual XXXXXX (anteriormente nº XXXXXX), con CITIBANK ESPAÑA, S.A. (después BANCO POPULAR-E, S.A., y actualmente WIZINK BANK, S.A.) mediante un modelo formalizado para todos los clientes de la entidad.

– Con ello concertó un sistema de crédito revolving, con unos tipos de interés que en el año 2008 se identificaban con un T.I.N de 22,29 %, y una T.A.E de 24,71 % para compras, y un T.I.N de 24 % y una T.A.E del 26,82 % para disposiciones en efectivo, que posteriormente, desde el año 2009, se identifican con un T.I.N de 24 % y una T.A.E del 26,82 % tanto para compras como para disposiciones en efectivo.

El contrato se firmó sin ningún tipo de información sobre lo que suponía el tipo de interés aplicable y las consecuencias económicas de utilizar el pago aplazado.

– El demandante es un pequeño ahorrador, con total desconocimiento del mundo financiero y las prácticas bancarias. En la vida del préstamo constató que estaba sufriendo un perjuicio económico al ver cómo su deuda se incrementaba con esos intereses muy altos, y la aparición de conceptos como “comisión disposición de efectivo”, “comisión uso cajero”, “comisión por reclamación cuota impagada”, por lo que en febrero de 2019 presentó una reclamación ante el Servicio de Atención al Cliente de WIZINK BANK, S.A., en la que reclamaba la nulidad del contrato por tipo de interés usurario y cláusulas abusivas.

– En su escrito de respuesta, la demandada sin embargo, dejó claro que no accedía a la nulidad del contrato ni a la devolución de lo pagado en exceso, pero sí retrotrae al actor comisiones e intereses de ambas tarjetas, en concreto y para la “Tarjeta Citibank Visa” con el número antes transcrito, la cantidad de 545,73 €

En la copia de la solicitud de tarjeta remitida por la demandada al Sr. XXXXXX, es imposible determinar la T.A.E aplicada al ser ilegible, aparte de que sólo se hizo llegar al demandante la primera página del contrato, fallando así el control de inclusión y de transparencia.

– Es necesario acudir a los resúmenes de las operaciones de los períodos 2008-2019 para comprobar el concreto T.I.N y T.A.E aplicado para compras y para disposiciones en efectivo.

– Además, en el Anexo del Reglamento de la tarjeta de crédito Wizink de 24 de octubre de 2018, se establece por la demandada, una comisión por reclamación de cuota impagada por importe de 35 €.

El 11 de mayo de 2006, el Sr. XXXXXX, también en condición de consumidor, suscribió solicitud de tarjeta “Barclaycard Oro”, con nº actual XXXXXX (anteriormente nº XXXXXX), con BARCLAYS BANK PLC., SUCURSAL EN ESPAÑA (actualmente WIZINK BANK, S.A.) mediante modelo formalizado para todos sus clientes.

– De esta forma también concertó un sistema de crédito revolving, con un T.I.N del 1,59 % mensual y una T.A.E del 20,90 %, incrementada posteriormente hasta el 26,82 % actual.

El contrato se firmó sin ningún tipo de información sobre lo que suponía el tipo de interés aplicable y las consecuencias económicas de utilizar el pago aplazado.

– Los altos intereses aplicados a la deuda contraída por el uso de esta tarjeta, sumados a conceptos como “plan de protección de pagos” o “comisión por reclamación de cuota impagada”, impidieron la amortización del crédito en la forma que el demandante pensaba al tiempo de la contratación.

En consecuencia, en febrero de 2019 formuló reclamación con el mismo contenido que la de la otra tarjeta, que fue resuelta por la demandada en el sentido de no acceder a la nulidad del contrato, ni a la devolución de lo pagado en exceso.

– Tomando como fuente las estadísticas oficiales del Banco de España, se constata que en relación con la “Tarjeta Citibank Visa” con nº actual XXXXXX, la T.A.E del contrato -24,71 % para compras y 26,82 % para disposiciones en efectivo- era más del doble que la T.A.E media simple histórica del 9,03 %.

– En cuanto a la tarjeta “Barclaycard Oro”, con nº actual XXXXXX, la T.A.E del contrato era 20,90 % (incrementada posteriormente hasta el 26,82 %), lo que supone más del doble de la citada T.A.E media simple histórica, y de la T.A.E media del mes de mayo de 2006, 8,64 %.

SEGUNDO.- Admitida a trámite la demanda por Decreto de fecha 3 de junio de 2019, se dio traslado a la parte demandada, emplazándola a fin de que contestase en plazo de 20 días, lo que verificó conforme a escrito que obra unido a autos, en el que, sucintamente:

– Manifiesta que cualquier consumidor medio conoce las diferencias entre una tarjeta de débito y una tarjeta de crédito.

A diferencia de la primera modalidad, con la tarjeta de crédito las operaciones no se realizan con cargo al saldo que el cliente tiene en su cuenta corriente, sino que emplea el dinero que le presta el banco emisor de la tarjeta, con obligación de devolverlo en los plazos y con los intereses que aplique la entidad en el producto contratado, bien en el mes siguiente a aquél en el que se hacen las disposiciones, supuesto en que lo normal es no abonar intereses, o aplazando las compras en cuotas, por los plazos e importes que se acuerden con la entidad hasta la amortización total del crédito, caso en que se pagarán periódicamente los intereses que se hayan previsto en el contrato de tarjeta suscrito.

– En esta última modalidad se incluyen los créditos renovables (o revolving) en los que las cuotas que los clientes pagan mes a mes vuelven a incorporarse al crédito (que se renueva o repone) estando de nuevo disponibles para futuras compras.

– Como la mayoría de las tarjetas existentes en el mercado, las comercializadas por la demandada tienen la característica de no responder a un único modelo, sino que el cliente puede utilizarla de la forma que mejor se ajuste a sus necesidades de liquidez o a su perfil de consumo.

– En cuanto contratos de adhesión, los procedimientos que se siguen para la formalización y documentación de los contratos de tarjeta de crédito con WIZINK, son los mismos para todos sus clientes.

Resumidamente, el procedimiento se inicia con explicaciones verbales del comercial, resolviendo las posibles dudas del interesado; si éste desea contratar la tarjeta, ha de leer y firmar el formulario o solicitud de contratación, cuyo anverso recoge información y declaraciones del solicitante, y el reverso, el Reglamento de la tarjeta, donde figuran las condiciones generales del contrato.

Tras la firma del formulario de adhesión, se remite al Banco para que compruebe la calidad crediticia del solicitante, y en su caso autorice la apertura de nueva línea de crédito a su favor.

Aprobada la solicitud, el Banco contacta con el solicitante para explicarle de nuevo las características esenciales de la tarjeta, su funcionamiento y servicios asociados. Si el cliente confirma su interés, el Banco le envía el denominado card carrier, junto con una nueva copia del Reglamento, y señala el límite inicial máximo del crédito concedido.

El proceso se completa con la activación de la tarjeta.

Cada mes el Banco remite un extracto con toda la información relativa a las operaciones realizadas en el período.

Durante los 19 años que el contrato celebrado con Citibank ha estado en vigor, el demandante dispuso de 21.295,73 €; abonó la suma total de 32.385,32 €, y todavía debe 11.991,53 €.

Durante los 13 años que el contrato celebrado con Barclays ha estado en vigor, el demandante dispuso de 9.663,33 €; abonó la suma de 17.496,39 €, y debe 6.920,01 €.

– Así resulta de los cuadros de movimientos de las tarjetas y de los extractos mensuales, de lo que se deduce que el actor no era una persona que contratase la tarjeta de crédito por ignorancia o desconocimiento, o forzado por hallarse en situación de necesidad.

– Después de años de uso continuado de las tarjetas, el demandante decidió poner fin a la relación contractual y reclamar del Banco la devolución de todos los intereses pagados, pretextando la nulidad de pleno derecho del contrato por usurario.

– WIZINK considera que el contrato es perfectamente válido y lícito en todos sus extremos.

Después de reseñar los fundamentos de derecho que estimó de aplicación, terminaba suplicando “dicte sentencia por la que desestime íntegramente la demanda y se condene a la actora al pago de las costas de este procedimiento”.

TERCERO.- Por diligencia de ordenación de fecha 31 de julio de 2019, se señaló fecha para la celebración de la audiencia previa al juicio, acordando citar a las partes.

En el día fijado, comparecieron éstas, debidamente representadas por Procurador y asistidas de Letrado.

Declarado abierto el acto, y manifestando las partes la subsistencia del litigio, se ratificaron, por su orden, en sus respectivos escritos expositivos e interesaron el recibimiento a prueba.

Abierto el procedimiento a prueba, por la parte actora se propuso tener por reproducida la documental acompañada con la demanda, y más documental consistente en que se requiera a la demandada para que aporte los estudios de riesgos efectuados a D. XXXXXX con carácter previo a la concesión de las tarjetas para comprobar su nivel de solvencia, y las circunstancias apreciadas para justificar la imposición de un interés tan elevado y desproporcionado como el aplicado en ambas contrataciones.

Por la parte demandada se solicitó tener por reproducida la documental aportada con el escrito de contestación, y el interrogatorio de cualquiera de los Peritos redactores del informe aportado como nº 5.

CUARTO.- Con fecha 4 de febrero de 2020, por la Procuradora Sra. XXXXXX, en la representación que ostenta, se presentó escrito poniendo en conocimiento del Juzgado la renuncia de dicha parte a la prueba pericial propuesta y admitida, solicitando pasasen los autos a la vista para dictar sentencia, de acuerdo con lo señalado en el artículo 429.8 de la LEC.

QUINTO.- Por providencia de fecha 5 de febrero, se acordó la suspensión del juicio y la concesión de un plazo de 10 días a las partes para formular por escrito sus conclusiones sobre la prueba, trámite que verificaron a medio de escritos que obran unidos a autos, quedando estos pendientes de dictar la correspondiente sentencia.

SEXTO.- En la tramitación de este procedimiento se han observado las prescripciones legales esenciales.

FUNDAMENTOS JURÍDICOS

PRIMERO.- Se ejercitan por el actor D. XXXXXX, sendas acciones contra “WIZINK BANK, S.A., (con anterioridad “BANCO POPULAR-E, S.A”, y previamente “CITIBANK ESPAÑA, S.A.”) en orden a que con carácter principal, se declare la nulidad por usura de los contratos de “Tarjeta Citibank Visa con nº actual XXXXXX (anteriormente nº XXXXXX), suscrito el 12 de abril del 2000, y contrato de tarjeta “Barclaycard Oro, con nº actual XXXXXX (anteriormente nº XXXXXX), suscrito el 11 de mayo de 2006, y se condene a la entidad demandada a restituir al actor la suma de las cantidades percibidas en la vida de los créditos, que excedan del capital prestado, más los intereses legales devengados de dichas cantidades, y subsidiariamente, se declare la nulidad por abusivas de las cláusulas de intereses remuneratorios y cláusulas de comisión por reclamación de cuota impagada de los referidos contratos, condenando a la demandada a restituir al actor la totalidad de los intereses remuneratorios abonados, con los intereses legales devengados, y la totalidad de las comisiones cobradas, también con los intereses legales.

Por la demandada se opone a dichas pretensiones afirmando la licitud y validez de pleno derecho de ambos contratos en todos sus extremos.

SEGUNDO.- Sentadas las posiciones de las partes, según se expone en el Fundamento anterior y en los Antecedentes de Hecho Primero y Segundo, procede analizar en primer término, la pretensión ejercitada con carácter principal en el escrito rector, relativa a que se declare la nulidad por usura de los contratos “Tarjeta Citibank Visa” nº actual XXXXXX, de fecha 12 de abril de 2000 y “Barclaycard Oro” nº actual XXXXXX, de fecha 11 de mayo de 2006, en los que se ha subrogado la demandada, que la actora fundamenta, en esencia, en la aplicación del artículo 1 de la Ley de 23 de julio de 1908 sobre nulidad de los contratos de préstamos usurarios, considerando que en los contratos cuestionados se estableció un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado, de acuerdo, a mayores, con lo interpretado por el Tribunal Supremo en Sentencia 628/2015, de fecha 25 de noviembre.

La parte demandada “Wizink Bank, S.A.”, se opone a dicha argumentación, por entender que la denominada “doctrina Sygma” derivada de la invocada Sentencia de 25 de noviembre de 2015, no es extrapolable a todos los casos, en cuanto el tipo de interés medio de los préstamos al consumo, no es una referencia adecuada para establecer el umbral de la usura en los contratos de tarjeta de crédito, es decir, las tarjetas de crédito con pago aplazado y renovable (créditos revolving) son productos diferentes -por mercado y precio- de los préstamos personales al consumo, y en consecuencia, no comparables a efectos de concretar lo que excede del normal y proporcionado interés del dinero en cada caso.

Es precisamente respecto de esta cuestión que surge la controversia entre las partes, y en relación con la cual la demandada, sobre la consideración de que la jurisprudencia no es pacífica, solicitó, en trámite el procedimiento y por seguridad jurídica, que no se dictase sentencia antes de la publicación de la resolución que el Tribunal Supremo pudiera dictar en el procedimiento 4813/2019, en el recurso de casación interpuesto por la propia “Wizink Bank, S.A.”, sobre la misma controversia aquí planteada, en sus palabras, “el tipo de comparación relevante a los efectos del juicio de usura de un contrato de tarjeta de pago aplazado y revolving”.

TERCERO.- Pues bien, la Sentencia del Tribunal Supremo 628/2015, de fecha 25 de noviembre, estableció una serie de criterios interpretativos relativos a los contratos de “crédito revolving, que procede tener en cuenta:

a) La aplicabilidad de la ley de Represión de la Usura de 1908, ex artículo 9: “a toda operación sustancialmente equivalente a un préstamo de dinero, cualesquiera que sea la forma que revista el contrato y la garantía que para su cumplimiento se haya ofrecido, sin perjuicio de su adaptación a las circunstancias económicas y sociales actuales dentro de la tipología de estos contratos, encuadrables, en todo caso, en el ámbito de los créditos al consumo.

b) El principio de libertad y autonomía negocial, en la fijación contractual del interés remuneratorio, pacto esencial únicamente sometido al principio de transparencia y limitado por su calificación como usurario.

c) La innecesariedad, en la actualidad, para la consideración de un préstamo como tal, de la concurrencia del requisito subjetivo del artículo 1 de dicha Ley –situación angustiosa, inexperiencia o limitación de facultades-, bastando para su aplicación la acreditación de los requisitos objetivos atinentes a “que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso”.

d) El porcentaje a tomar en consideración para determinar si el interés es notablemente superior al normal del dinero, no es el nominal, sino la tasa anual equivalente (TAE), que se calcula computando cualquier coste que el prestatario ha de realizar al prestamista por razón del préstamo, conforme a unos estándares legalmente predeterminados.

e) Para establecer lo que se considera «interés normal» se puede acudir a las estadísticas que publica el Banco de España, tomando como base la información que mensualmente tienen que facilitarle las entidades de crédito, sobre los tipos de interés que aplican a diversas modalidades de operaciones activas y pasivas (créditos y préstamos personales, hipotecarios, cuentas corrientes y de ahorro,…);

f) Que la cuestión no es tanto si el interés es o no excesivo –en cuanto a su proporción-, sino si es notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso, como dispone la ley, llegando la Sala a la conclusión de que un TAE 24,6 % fijado en la operación controvertida, sí lo es, comparándolo con el interés medio de los préstamos al consumo en la fecha en que fue concertado el contrato.

g) La alegación y prueba de la excepcionalidad que pudiera avalar la admisión de un interés estipulado manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso, corresponde a la entidad financiera, sin que ello pueda justificarse, genéricamente, sobre la base del riesgo derivado del alto nivel de impagos en este tipo de créditos al consumo, cuando se ha concedido por la prestamista sin comprobar adecuadamente la capacidad concreta de pago del prestatario, dando lugar así a la inadmisible consecuencia de sobreendeudar a consumidores cumplidores.

h) La consecuencia de la calificación como usurario de un contrato de crédito “revolving”, es su nulidad radical, absoluta y originaria, que no admite convalidación confirmatoria, porque es fatalmente insubsanable, ni es susceptible de prescripción extintiva, con las consecuencias jurídicas del artículo 3 de la Ley de 1908, es decir, que el prestatario estará obligado a entregar sólo el capital prestado. 

CUARTO.- La aplicación de los anteriores criterios legales y jurisprudenciales al supuesto de autos, determinaría de por sí, la estimación de la acción de nulidad radical por usura, por las razones siguientes:

Los créditos tipo revolving controvertidos, son encuadrables dentro del concepto más amplio de créditos al consumo, siendo por tanto de aplicación la Ley de Represión de la Usura.

Los tipos de interés remuneratorios establecidos en los contratos de adhesión firmados por el consumidor, establecen porcentajes TAE de entre el 24,71 % y el 26,82 %, según el tipo de operación -compras o disposición en efectivo-, llegando a reconocer la entidad demandada –páginas 31 y 32 del escrito de contestación- un tipo del 26,8 %.

El tipo de interés aludido, es notablemente superior al normal del dinero, si se compara con el interés medio de los préstamos al consumo que figura en las estadísticas del Banco de España, tanto a fecha de la suscripción de los contratos – como indica la jurisprudencia- como posteriormente, en el desarrollo temporal del contrato de crédito aplazado.

– Finalmente, no se ha acreditado por la entidad demandada, la concurrencia de una circunstancia excepcional, que justifique la aplicación de un interés desproporcionado, con base en las circunstancias personales del Sr. XXXXXX.

QUINTO.- De acuerdo con lo expuesto, y atendida la doctrina jurisprudencial derivada de la Sentencia 628/2015, no resultan de recibo las manifestaciones de la demandada en cuanto a la condición de los créditos como no usurarios, pues argumentos como el riesgo asumido por la financiera en este tipo de productos, la comparación con tipos medios de otras entidades o la ponderación con otros mercados internacionales, habían sido ya directa o indirectamente relegados por los criterios interpretativos reseñados.

Ahí sustenta igualmente la demandada su oposición a la declaración de nulidad radical de los contratos por usura, precisamente, en el margen que parece quedar en la determinación del índice comparativo para calcular la “normalidad” y “proporción” del precio del dinero en contratos de tarjetas crédito con pago aplazado, pues aunque en la sentencia 628/2015 se fijó en el interés medio de los préstamos al consumo, habría de entenderse como circunstancial al caso, dando lugar a la idea de que siendo este tipo de contratos específicos, con naturaleza y condicionantes propios, requieren un índice de ponderación diferenciado y particular.

Y lo cierto, es que el Tribunal Supremo, al admitir a trámite el recurso de casación interpuesto por “Wizink, S.A.”, en el procedimiento 4813/2019, consideró que en la Sentencia de 2015 no había quedado fijado el indicador comparativo para determinar lo que se ha de entender por interés normal del dinero, dándose la circunstancia de que en el plazo para dictar sentencia en el presente supuesto, ha sido resuelto aquél por Sentencia 149/2020, de 4 de marzo de 2020, en la que se adoptan los siguientes pronunciamientos:

“/…/ 2.- En el desarrollo del motivo, Wizink alega que la doctrina sentada en la sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo 628/2015, de 25 de noviembre, consiste en que para determinar si el interés tildado de usurario es o no notablemente superior al normal del dinero hay que atender a los tipos medios de interés de cada modalidad de crédito.

Hay que utilizar los elementos de comparación propios del segmento del mercado de que se trate en cada caso, homogéneos con la operación de crédito enjuiciada en cada caso. Alega la recurrente:

«El Tribunal Supremo acudió a esas estadísticas generales de los créditos al consumo porque, como se expondrá, no tenía otra alternativa dados los términos de la controversia planteada en ese procedimiento.

No se discutió en aquel caso que los datos relativos al crédito al consumo en general constituían el término de comparación relevante porque, entre otras razones, la entidad demandante en aquel procedimiento no hizo un esfuerzo argumentativo ni probatorio para desglosar los tipos de interés relativos a las tarjetas de crédito ni para separarlos de los tipos de interés de los créditos al consumo.

Además, en el año de la contratación de la tarjeta litigiosa en aquel caso, las estadísticas oficiales incluían las tarjetas de crédito dentro de la categoría general de los préstamos al consumo y, al momento de dictarse la sentencia, el Banco de España no publicaba de modo separado los datos relativos a los tipos de interés de las tarjetas de crédito».

Pero, añade la recurrente, las tarjetas de pago aplazado y revolving son una categoría de crédito con autonomía y sustantividad propia dentro del crédito al consumo en general.

Su singularidad determina que exista un mercado relevante para las tarjetas de crédito que tiene carácter diferenciado del resto de las modalidades de crédito al consumo.

Desde el año 2017, el Banco de España publica datos estadísticos específicos del mercado de las tarjetas de crédito de pago aplazado y revolving que permiten identificar el interés normal del dinero en ese mercado específico y, en definitiva, el término de comparación relevante en el juicio de usura para poder realizar una comparación adecuada entre los tipos de interés.

TERCERO.- Decisión del tribunal (I): doctrina jurisprudencial sentada en la sentencia del pleno del tribunal 628/2015, de 25 de noviembre (RJ 2015, 5001).

/…/ 2.- De lo expuesto se desprende que no fue objeto del recurso resuelto en aquella sentencia determinar si, en el caso de las tarjetas revolving, el término comparativo que ha de utilizarse como indicativo del «interés normal del dinero» es el interés medio correspondiente a una categoría determinada, de entre las que son publicadas en las estadísticas oficiales del Banco de España.

En la instancia había quedado fijado como tal término de comparación el tipo medio de las operaciones de crédito al consumo (entre las que efectivamente puede encuadrarse el crédito mediante tarjetas revolving), sin que tal cuestión fuera objeto de discusión en el recurso de casación, puesto que lo que en este se discutía en realidad es si la diferencia entre el interés del crédito revolving objeto de aquel litigio superaba ese índice en una proporción suficiente para justificar la calificación del crédito como usurario.

Tan solo se afirmó que para establecer lo que se considera «interés normal» procede acudir a las estadísticas que publica el Banco de España sobre los tipos de interés que las entidades de crédito aplican a las diversas modalidades de operaciones activas y pasivas.

3.- A lo anteriormente expuesto se añadía el hecho de que el Banco de España no publicaba en aquel entonces el dato correspondiente al tipo medio de los intereses de las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito o revolving , sino el más genérico de operaciones de crédito al consumo, lo que puede explicar que en el litigio se partiera de la premisa de que el índice adecuado para realizar la comparación era el tipo medio de las operaciones de crédito al consumo publicado por el Banco de España.

CUARTO.- Decisión del tribunal (II): la referencia del «interés normal del dinero» que ha de utilizarse para determinar si el interés de un préstamo o crédito es notoriamente superior al interés normal del dinero.

1.- Para determinar la referencia que ha de utilizarse como «interés normal del dinero» para realizar la comparación con el interés cuestionado en el litigio y valorar si el mismo es usurario, debe utilizarse el tipo medio de interés, en el momento de celebración del contrato, correspondiente a la categoría a la que corresponda la operación crediticia cuestionada.

Y si existen categorías más específicas dentro de otras más amplias (como sucede actualmente con la de tarjetas de crédito y revolving, dentro de la categoría más amplia de operaciones de crédito al consumo), deberá utilizarse esa categoría más específica, con la que la operación crediticia cuestionada presenta más coincidencias (duración del crédito, importe, finalidad, medios a través de los cuáles el deudor puede disponer del crédito, garantías, facilidad de reclamación en caso de impago, etc.), pues esos rasgos comunes son determinantes del precio del crédito, esto es, de la TAE del interés remuneratorio.

2.- A estos efectos, es significativo que actualmente el Banco de España, para calcular el tipo medio ponderado de las operaciones de crédito al consumo, no tenga en cuenta el de las tarjetas de crédito y revolving , que se encuentra en un apartado específico.

3.- En el presente caso, en el litigio sí era discutido cuál era el interés de referencia que debía tomarse como «interés normal del dinero».

Y a esta cuestión debe contestarse que el índice que debió ser tomado como referencia era el tipo medio aplicado a las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito y revolving publicado en las estadísticas oficiales del Banco de España, con las que más específicamente comparte características la operación de crédito objeto de la demanda.

4.- En consecuencia, la TAE del 26,82 % del crédito revolving (que en el momento de interposición de la demanda se había incrementado hasta el 27,24 %, ha de compararse con el tipo medio de interés de las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito y revolving de las estadísticas del Banco de España, que, según se fijó en la instancia, era algo superior al 20 %, por ser el tipo medio de las operaciones con las que más específicamente comparte características la operación de crédito objeto de la demanda.

No se ha alegado ni justificado que cuando se concertó el contrato el tipo de interés medio de esas operaciones fuera superior al tomado en cuenta en la instancia.

5.- Al tratarse de un dato recogido en las estadísticas oficiales del Banco de España elaboradas con base en los datos que le son suministrados por las entidades sometidas a su supervisión, se evita que ese «interés normal del dinero» resulte fijado por la actuación de operadores fuera del control del supervisor que apliquen unos intereses claramente desorbitados.

QUINTO.- Decisión del tribunal (III): la determinación de cuándo el interés de un crédito revolving es usurario por ser notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso.

1.- Aunque al tener la demandante la condición de consumidora, el control de la estipulación que fija el interés remuneratorio puede realizarse también mediante los controles de incorporación y transparencia, propios del control de las condiciones generales en contratos celebrados con consumidores, en el caso objeto de este recurso, la demandante únicamente ejercitó la acción de nulidad de la operación de crédito mediante tarjeta revolving por su carácter usurario.

2.- El extremo del art. 1 de la Ley de 23 julio 1908, de Represión de la Usura, que resulta relevante para la cuestión objeto de este recurso establece:

«Será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso […]».

3.- A diferencia de otros países de nuestro entorno, donde el legislador ha intervenido fijando porcentajes o parámetros concretos para determinar a partir de qué tipo de interés debe considerarse que una operación de crédito tiene carácter usurario, en España la regulación de la usura se contiene en una ley que ha superado un siglo de vigencia y que utiliza conceptos claramente indeterminados como son los de interés «notablemente superior al normal del dinero» y «manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso».

Esta indeterminación obliga a los tribunales a realizar una labor de ponderación en la que, una vez fijado el índice de referencia con el que ha de realizarse la comparación, han de tomarse en consideración diversos elementos.

4.- La sentencia del Juzgado de Primera Instancia consideró que, teniendo en cuenta que el interés medio de los créditos al consumo correspondientes a las tarjetas de crédito y revolving era algo superior al 20 %, el interés aplicado por Wizink al crédito mediante tarjeta revolving concedido a la demandante, que era del 26,82% (que se había incrementado hasta un porcentaje superior en el momento de interposición de la demanda), había de considerarse usurario por ser notablemente superior al interés normal del dinero.

5.- En el caso objeto de nuestra anterior sentencia, la diferencia entre el índice tomado como referencia en concepto de «interés normal del dinero» y el tipo de interés remuneratorio del crédito revolving objeto de la demanda era mayor que la existente en la operación de crédito objeto de este recurso.

Sin embargo, también en este caso ha de entenderse que el interés fijado en el contrato de crédito revolving es notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso y, por tanto, usurario, por las razones que se exponen en los siguientes párrafos.

6.- El tipo medio del que, en calidad de «interés normal del dinero», se parte para realizar la comparación, algo superior al 20 % anual, es ya muy elevado.

Cuanto más elevado sea el índice a tomar como referencia en calidad de «interés normal del dinero», menos margen hay para incrementar el precio de la operación de crédito sin incurrir en usura.

De no seguirse este criterio, se daría el absurdo de que para que una operación de crédito revolving pudiera ser considerada usuraria, por ser el interés notablemente superior al normal del dinero y desproporcionado con las circunstancias del caso, el interés tendría que acercarse al 50 %.

7.- Por tal razón, una diferencia tan apreciable como la que concurre en este caso entre el índice tomado como referencia en calidad de «interés normal del dinero» y el tipo de interés fijado en el contrato, ha de considerarse como «notablemente superior» a ese tipo utilizado como índice de referencia, a los efectos que aquí son relevantes.

8.- Han de tomarse además en consideración otras circunstancias concurrentes en este tipo de operaciones de crédito, como son el público al que suelen ir destinadas, personas que por sus condiciones de solvencia y garantías disponibles no pueden acceder a otros créditos menos gravosos, y las propias peculiaridades del crédito revolving, en que el límite del crédito se va recomponiendo constantemente, las cuantías de las cuotas no suelen ser muy elevadas en comparación con la deuda pendiente y alargan muy considerablemente el tiempo durante el que el prestatario sigue pagando las cuotas con una elevada proporción correspondiente a intereses y poca amortización del capital, hasta el punto de que puede convertir al prestatario en un deudor «cautivo», y los intereses y comisiones devengados se capitalizan para devengar el interés remuneratorio.

9.- Como dijimos en nuestra anterior sentencia 628/2015, de 25 de noviembre , no puede justificarse la fijación de un interés notablemente superior al normal del dinero por el riesgo derivado del alto nivel de impagos anudado a operaciones de crédito al consumo concedidas de un modo ágil (en ocasiones, añadimos ahora, mediante técnicas de comercialización agresivas) y sin comprobar adecuadamente la capacidad de pago del prestatario, pues la concesión irresponsable de préstamos al consumo a tipos de interés muy superiores a los normales, que facilita el sobreendeudamiento de los consumidores, no puede ser objeto de protección por el ordenamiento jurídico.

Por tanto, la justificación de esa importante diferencia entre el tipo medio aplicado a las tarjetas de crédito y revolving no puede fundarse en esta circunstancia.

10.- Todo ello supone que una elevación porcentual respecto del tipo de interés medio tomado como «interés normal del dinero» de las proporciones concurrentes en este supuesto, siendo ya tan elevado el tipo medio de las operaciones de crédito de la misma naturaleza, determine el carácter usurario de la operación de crédito.

11.- Como consecuencia de lo expuesto, el recurso de casación debe ser desestimado”.

Aunque de lo expresado cabe inferir, con carácter general, que para valorar si un interés estipulado es o no usurario ha de compararse con la categoría más coincidente con la operación crediticia cuestionada -en este caso, los contratos de crédito o tarjetas revolving– de lo que resulta que el índice a tener en cuenta es el del tipo medio aplicado a las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito y revolving publicado en las estadísticas oficiales del Banco de España, con las que más específicamente comparte características la operación de crédito, sin embargo, tal afirmación debe matizarse, ya que la propia Sentencia 149/2020, ratificando el resto de criterios interpretativos de la anterior 628/2015, expresa que debe utilizarse el tipo medio de interés, en el momento de celebración del contrato, puntualizando que se tomarán de base para concretar el interés normal del dinero, las categorías más específicas dentro de otras más amplias, “si existen” al tiempo de la concertación del crédito.

Los contratos litigiosos fueron suscritos en los años 2000 y 2006, cuando no se disponía de estadísticas oficiales específicas, lo que ha sucedido hasta la segunda década de este siglo, en que el Banco de España comenzó a emitir informes por este índice diferenciado del resto de créditos al consumo.

Es así que, atendiendo a la doctrina de una y otra Sentencias -628/2015 y 149/2020- el criterio para establecer la normalidad y proporción del crédito aplicado a las tarjetas de crédito en cuestión, es el más genérico al consumo, al no existir otro al tiempo, más específico, debiendo tenerse en cuenta que en la Sentencia de 25 de noviembre de 2015 ya se calificó como usurario un porcentaje del 24,6 % TAE.

Ello conlleva que los tipos establecidos para las tarjetas del demandante, -24,71 %; 26,82 %- y prescindiendo de incrementos posteriores, concurra usura en el interés aplicado, lo que se resuelve en la declaración de nulidad de ambos contratos, con las consecuencias del artículo 3 de la Ley de Represión de la Usura de 1908, es decir, que el prestatario estará obligado a entregar tan sólo la suma recibida; y si hubiera satisfecho parte de aquélla y los intereses vencidos, el prestamista devolverá al prestatario lo que, tomando en cuenta el total de lo percibido, exceda del capital prestado.

Al mismo resultado se llegaría, aun aplicando los tipos medios específicos más actuales para las tarjetas revolving, pues en la Sentencia de 4 de marzo de 2020 se cifró el carácter usurario del interés en un 26,82 %, respecto a un tipo medio para estas operaciones del 20 %, lo que conduce a rebatir otro de los argumentos de oposición de la demandada, ya reflejado tanto en la Sentencia de 2015 como en la más reciente de 2020, y es que para considerar qué es un interés notablemente superior al normal del dinero y desproporcionado con las circunstancias del caso, no es tan significativa la desproporción entre el interés medio –20 %-, con el aplicado -26,82 %-, como las circunstancias asociadas a este tipo de créditos aplazados y renovables, concedidos por la financiera sin un análisis concreto de la solvencia del prestatario, bajo parámetros genéricos de alto riesgo de impagos, lo que significa de por sí, contratos tipo con intereses y condiciones agravadas, en los que, como se señala en la Sentencia de 2020, por las propias peculiaridades del crédito revolving, en que el límite del crédito se va recomponiendo constantemente, las cuantías de las cuotas no suelen ser muy elevadas en comparación con la deuda pendiente y alargan muy considerablemente el tiempo durante el que el prestatario sigue pagando las cuotas con una elevada proporción correspondiente a intereses y poca amortización del capital, hasta el punto de que puede convertir al prestatario en un deudor «cautivo», y los intereses y comisiones devengados se capitalizan para devengar el interés remuneratorio.

Aspectos circunstanciales, esenciales según la doctrina para afirmar la anormalidad y desproporción de los intereses aplicados, acumulados y recapitalizados automáticamente, bajo el gancho de una línea de crédito renovable y con unas cuotas fijas y reducidas, con las que en muchos casos, prácticamente no se está amortizando el principal prestado, facilitando el sobreendeudamiento de los consumidores.

Teniendo en cuenta lo anterior, el Tribunal concluye, de manera clarificadora: El tipo medio del que, en calidad de «interés normal del dinero», se parte para realizar la comparación, algo superior al 20 % anual, es ya muy elevado.

Cuanto más elevado sea el índice a tomar como referencia en calidad de «interés normal del dinero», menos margen hay para incrementar el precio de la operación de crédito sin incurrir en usura.

De no seguirse este criterio, se daría el absurdo de que para que una operación de crédito revolving pudiera ser considerada usuraria, por ser el interés notablemente superior al normal del dinero y desproporcionado con las circunstancias del caso, el interés tendría que acercarse al 50 %.

En base a ello, la Sala 1ª del Tribunal Supremo desestimó el recurso de casación interpuesto por la aquí demandada “Wizink, S.A.” considerando usurario el interés remuneratorio fijado en el 26,82 % TAE para un contrato de crédito revolving, confirmando su nulidad, criterio que, de acuerdo a lo expuesto y con las matizaciones realizadas, resulta de aplicación al caso de autos, lo que se resuelve en la estimación de la pretensión ejercitada con carácter principal, y exime de entrar a analizar la formulada subsidiariamente.

SÉPTIMO.- Al amparo de lo dispuesto en el artículo 394.1 segundo inciso, y pese a estimarse la pretensión ejercitada por la parte actora de manera principal, no ha lugar a imponer las costas a la demandada, por tratarse de una materia que suscita relevantes dudas de derecho.

Vistos los artículos citados y demás de general y pertinente aplicación al caso,

FALLO

Estimar en su integridad la pretensión ejercitada con carácter principal por el Procurador D. XXXXXX, en nombre y representación de D. XXXXXX, contra la entidad “WIZINK BANK, S.A.”, representada por la Procuradora Dña. XXXXXX, y en consecuencia declarar la nulidad por usura de los siguientes contratos suscritos por ambas partes:

Contrato de “Tarjeta Citibank Visa con nº actual XXXXXX (anteriormente nº XXXXXX), suscrito el 12 de abril del 2000, con CITIBANK ESPAÑA, S.A. (después BANCO POPULAR-E, S.A., y actualmente WIZINK BANK, S.A.).

Contrato de tarjeta “Barclaycard Oro”, con nº actual XXXXXX (anteriormente nº XXXXXX), suscrito el 11 de mayo de 2006 con BARCLAYS BANK PLC., SUCURSAL EN ESPAÑA (actualmente WIZINK BANK, S.A.).

Condenando asimismo a la entidad demandada, a abonar a la parte actora, la suma de las cantidades percibidas en la vida de los créditos, que excedan del capital prestado, más los intereses legales devengados de dichas cantidades.

Cada parte abonará las costas causadas a su instancia y las comunes por mitad.

Notifíquese la presente resolución a las partes haciéndoles saber que contra la misma cabe interponer RECURSO DE APELACIÓN que se preparará ante este Juzgado en el plazo de VEINTE días a partir de su notificación.

Así por esta mi sentencia, lo pronuncio, mando y firmo.

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