
Esta manía de los políticos de llamar terrorismo a cualquier cosa, hasta si un niño le quita un caramelo a otro en una guardería, terrorismo infantil podría llamarse, hace extrañar que aún no se hayan dado cuenta u ocurrido nombrar de alguna manera el holocausto financiero que empezó en 2008 y sigue cuatro años después arrasando países enteros. ¿No existe el terrorismo financiero?
¿No se puede incorporar al código penal que organizaciones privadas que se dedican a especular contra una moneda o la deuda nacional de un país con el propósito de ganar cantidades estratosféricas de dinero a costa de la vida de millones de personas sean juzgadas por delitos de terrorismo financiero en la Audiencia Nacional con penas de hasta 40 años de prisión y doctrina Parot? e instituciones públicas que cooperan o ayudan deberían también ser imputadas.
De esta manera, teniendo a estos individuos fuera del sistema a buen recaudo durante el resto de su vida natural (40 años es un pico) nos libraríamos de su dañina influencia y probablemente sirviera de ejemplo a otros listillos que pretendieran hacer lo mismo.
Y me diréis: “Ya, pero mucho de estos listillos están en el extranjero”. Bueno, pues euro orden o extradición. Si con suerte esa ley se extendiera allende los mares y tierras europeas a todos los países del mundo se les podría juzgar por este delito (aún inédito en el código penal) en España.
Argentina, tan de moda ahora por nuestro supuesto enfrentamiento por Repsol nada menos, tiene en su código penal una ley contra el terrorismo financiero: “Delitos contra el orden económico y financiero”. Y se podrá discutir su contenido pero al menos es un avance en la buena dirección.
Muy al contrario que Colombia que aprovechando la Cumbre de las Américas más vacía de contenido que nunca ha firmado un tratado de libre comercio con Estados Unidos sin encomendarse a ningún santo ni poner velas a la virgen.
La población no ha tenido nada que decir sobre ello y parece que tampoco saben como le fue a Méjico y el mal parido NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte).
Unas de las primeras consecuencias de aquél tratado fue el aumento desmesurado de la importación de maíz subvencionado estadounidense hacia Méjico, cuna del maíz americano y sus variedades, con más de la mitad de la tierra de cultivo dedicada al alimento más importante del país y el derrumbe de los precios. Más de esta historia aquí.
Por último dejo el informe de Carmel Asset Management: “Si quiebra España este año, ganaremos un 300 %”, por si alguno le ha quedado alguna duda y quiere naturalmente, comprobar y corroborar en otras fuentes la información.
A esta empresa le conviene que España se vaya al carajo (y con ella nosotros) y apuestan por ello. Es un mundo maravilloso, como la película, o más bien, de película… de terror.
Fuente: Información y dinero