4192-TARJETA-BBVA-3.160E

Juzgado de Primera Instancia Nº 3 de Las Palmas sentencia BBVA y declara la nulidad del contrato de tarjeta con una TAE del 25,34 % suscrito con un usuario de Economía Zero por imponer intereses usurarios.

En el presente caso, la demandante concertó con la entidad BBVA un contrato de tarjeta de crédito con fecha 31 de marzo de 2005, con un tipo nominal para compras, disposición de efectivo y transferencias del 25,34 % TAE, así como una comisión por reclamación de pagos no atendidos de cuantía indeterminada.

En la fecha de suscripción del contrato marzo de 2005, el tipo de interés medio aplicado por las entidades de crédito en operaciones de crédito al consumo era del 9,47 % TAE, por lo que el interés establecido por la demandada es muy superior al interés normal del dinero.

La Magistrada del caso, estimando la demanda, dicta sentencia BBVA declarando la nulidad de los intereses remuneratorios impuestos al consumidor en el contrato de tarjeta de crédito por ser usurarios y condena a la entidad BBVA S.A. a la devolución a la actora de las cantidades abonadas en tal concepto e intereses, cantidad que suma 3.160,69€.

En la sentencia BBVA se hace expresa imposición de las costas a la entidad demandada.

Don Francisco de Borja Virgos Santisteban letrado colaborador con Economía Zero ha conseguido la siguiente sentencia BBVA.

!!! RECLAMA CON ECONOMÍA ZERO LA NULIDAD DE TU CONTRATO DE BBVA Y NO DEJES QUE SE QUEDEN CON TU DINERO !!!

JUZGADO DE PRIMERA INSTANCIA Nº2 DE LAS PALMAS

Intervención: XXXX

Demandante XXXX

Demandado XXXX

Interviniente: BBVA S.A

Resolución: XXXX

Sentencia 000262/2021 IUP: AR2020036366

Abogado: FRANCISCO DE BORJA VIRGOS DE SANTISTEBAN

Procurador: XXXX

SENTENCIA

En Arrecife, a 9 de noviembre de 2021.

Vistos por el/la lltmo/a Sr./Sra. D./Dña. XXXX, JUEZ del Juzgado de Primera Instancia Nº 2 de Arrecife los presentes autos de Procedimiento ordinario, nº 0001193/2020 seguido entre partes, de una como demandante XXXX, dirigido por el/la Abogado/a FRANCISCO DE BORJA VIRGOS DE SANTISTEBAN y representado por el/la Procurador/a y de otra como demandada BBVA S.A, dirigido por el/la Abogado/a y representado por el/la Procurador/a.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- En el presente Juzgado se ha tramitado en los términos obrantes en autos Juicio Ordinario n.0 1193/2020.

SEGUNDO.- Admitida a trámite la demanda se acordó el emplazamiento de los demandados, el cual se efectuó en la forma que consta en autos, oponiéndose a la demanda en base a los hechos y fundamentos de derecho que consideraba pertinentes y terminaba suplicando que se desestimara la demanda.

TERCERO.- Celebrada la Audiencia Previa, habiéndose admitido únicamente la prueba documental, quedaron los autos para sentencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo 429.8 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

CUARTO.- En la tramitación de las presentes actuaciones se han observado y cumplido en lo sustancial, todas las prescripciones legales por las que haya de regirse.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- La parte demandante ejercita acción en los términos de su escrito de demanda presentado. La parte demandada se opone en los términos de su escrito de contestación a la demanda principal obrante en autos. En el acto de la Audiencia Previa se resolvió sobre la cuestión relativa a la cuantía de la causa.

SEGUNDO.- Al presente caso le es de aplicación lo razonado por, entre otras, la Audiencia Provincial de Les llles Balears, Sección 3ª, Sentencia 122/2017 de 19 Abr. 2017, Rec. 369/2016: «Ahora bien, dicho esto, lo que no podemos compartir es el parecer de la Juez a qua respecto a que no sea de recibo la alegación de la demandada de que el interés remuneratorio pactado (TAE 24,6) no pueda ser declarado nulo.

Es cierto que entre otras, en su SSTS de 22 de abril, 8 de septiembre y 25 de noviembre de 2015 el Tribunal Supremo tiene dicho que «mientras que el interés de demora fijado en una cláusula no negociada en un contrato concertado con un consumidor puede ser objeto de control de contenido y ser declarado abusivo si supone una indemnización desproporcionadamente alta al consumidor que no cumpla con sus obligaciones, la normativa sobre cláusulas abusivas en contratos concertados con consumidores no permite el control del carácter «abusivo» del tipo de interés remuneratorio en tanto que la cláusula en que se establece tal interés regula un elemento esencial del contrato.

Como es el precio del servicio, siempre que cumpla el requisito de transparencia, que es fundamental para asegurar, en primer lugar, que la prestación del consentimiento se ha realizado por el consumidor con pleno conocimiento de la carga onerosa que la concertación de la operación de crédito le supone y, en segundo lugar, que ha podido comparar las distintas ofertas de las entidades de crédito para elegir, entre ellas, la que le resulta más favorable», lo que en principio vendría a refrendar la decisión de la Juez de Instancia de no declarar la nulidad de la cláusula que ha supuesto que se fijen unos intereses remuneratorios -que han alcanzado un TAE del 26,82%- por ser abusivos.

Ahora bien, la misma jurisprudencia señalada sigue argumentando que, pese a ello, en supuestos de créditos «revolving» como el que nos ocupa, sí cabe la posibilidad -apuntada por la demandada y descartada de plano por la Juez de instancia- de que la nulidad de los intereses remuneratorios provenga de su carácter usurario, pues en este marco, la Ley de Represión de la Usura (LA LEY 311908) se configura como un límite a la autonomía negocia/ del artículo 1255 del Código Civil (LA LEY 111889), aplicable a los préstamos, y, en general, a cualesquiera operación de crédito sustancialmente equivalente a ellos ( SSTS 18.6.2012, 22.02.2013 y 2.12.2014).

En este sentido, el art. 1 de la citada Ley determina que «será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales» pero la señalada jurisprudencia explica que, a la hora de considerar si una operación crediticia es usuraria, basta con que concurran los dos primeros requisitos, esto es: que se estipule un interés notablemente superior al «normal del dinero» (no al «legal del dinero») y que sea manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso,» no puede justificarse una elevación del tipo de interés tan desproporcionado en operaciones de financiación al consumo como la que ha tenido lugar en el caso objeto del recurso.

Sobre la base del riesgo derivado del alto nivel de impagos anudado a operaciones de crédito al consumo concedidas de un modo a concesión irresponsable de préstamos al consumo a tipos de interés muy superiores a los normales, que facilita el sobreendeudamiento de los consumidores y trae como consecuencia que quienes cumplen regularmente sus obligaciones tengan que cargar con las consecuencias del elevado nivel de impagos, no puede ser objeto de protección por el ordenamiento jurídico».

Y consideramos que dichos dos requisitos concurren en el supuesto analizado, pues, partiendo de la base de que el porcentaje que ha de tomarse en consideración para determinar si el interés es notablemente superior al «normal del dinero» no es el nominal, sino la tasa anual equivalente, en el presente supuesto-parejo al que se resolvió en la citada STS de 20.11.2015 que dispuso el carácter usurario de un crédito «revolving» concedido a un consumidor acreditado que se estipuló un interés del 24,6 % TAE, resulta que éste era notablemente superior al normal del dinero (5,50 % en el año 1998 y 4,25% en 1999).

Siendo además que la actora, a quien le correspondía la carga de la prueba en tal sentido, no ha justificado que en el supuesto concurrieran circunstancias excepcionales que explicasen la estipulación de ese interés, notablemente superior al normal en las operaciones de crédito al consumo, por lo que, la conclusión es que cabe la declaración de usurario del interés remuneratorio pactado y, consecuentemente, su nulidad, lo que implica que la demandada sólo está obligada a devolver la cantidad que se reclama en concepto de principal, 7.482, 89 €, pero no la partida correspondiente a los intereses (1.145, 11€).»

Ahora bien, a pesar de esta última mención en cuanto a las consecuencias del carácter usurario del crédito, entre otras, Tribunal Supremo, Sala Primera, de lo Civil, Sentencia 628/2015 de 25 Nov. 2015, Rec. 2341/2013: «CUARTO.- Consecuencias del carácter usurario del crédito.

1.-EI carácter usurario del crédito «revolving» concedido por Banco Sygma al demandado conlleva su nulidad, que ha sido calificada por esta Sala como « radical, absoluta y originaria, que no admite convalidación confirmatoria, porque es fatalmente insubsanable, ni es susceptible de prescripción extintiva» sentencia núm. 539/2009, de 14 de julio (LA LEY 125064/2009) .

2.- Las consecuencias de dicha nulidad son las previstas en el art. 3 de la Ley de Represión de la Usura (LA LEY 3/1908), esto es, el prestatario estará obligado a entregar tan sólo la suma recibida.

En el caso objeto del recurso, el demandado ha abonado a la demandante una cantidad superior a la que recibió, por lo que la demanda ha de ser completamente desestimada.

La falta de formulación de reconvención impide aplicar la previsión de la segunda parte del precepto, según el cual, si el prestatario hubiera satisfecho parte de la suma percibida como principal y los intereses vencidos, el prestamista devolverá al prestatario lo que, tomando en cuenta el total de lo percibido, exceda del capital prestado.»

En el mismo sentido, entre otras, Audiencia Provincial de Pontevedra, Sección 6ª, Sentencia 252/2019 de 20 May. 2019, Rec. 50/2019: «TERCERO.- La segunda cuestión que plantea la parte demandante en su recurso es el carácter usurario del interés remuneratorio previsto en el contrato con base en el artículo 1 de la Ley de Represión de la Usura.

En relación con el interés remuneratorio el mismo se configura como un elemento esencial del contrato, tal y como se señala en la STS de 18 de junio de 2012 , por lo que no resulta posible analizar el carácter abusivo de dicha estipulación.

En este sentido la STS de 25 de noviembre de 2015 (invocada por la parte recurrente y ya citada por la juez a quo) establece que «la normativa sobre cláusulas abusivas en contratos concertados con consumidores no permite el control del carácter «abusivo» del tipo de interés remuneratorio en tanto que la cláusula en que se establece tal interés regula un elemento esencial del contrato, como es el precio del servicio, siempre que cumpla el requisito de transparencia, que es fundamental para asegurar, en primer lugar, que la prestación del consentimiento se ha realizado por el consumidor con pleno conocimiento de la carga onerosa que la concertación de la operación de crédito le supone y, en segundo lugar, que ha podido comparar las distintas ofertas de las entidades de crédito para elegir, entre ellas, la que resulte más favorable».

Es procedente entonces analizar el posible carácter usurario de la cláusula de interés remuneratorio.

No se aporta certificación de deuda, pues en el procedimiento no se reclama cantidad alguna por parte de la entidad bancaria, que es demandada en el proceso, pero en el extracto de movimiento de tarjeta desde el 20/12/2007 (aportado como documento nº 5 de la demanda) se constata que el interés aplicado es el siguiente: para compras del 22,29 % TIN y 24, 71% TAE y para disposiciones en efectivo del 24% TIN y del 26,82% TAE. Cuando la Ley de Represión de la Usura de 23 de julio de 1908, la llamada Ley Azcárate, tipifica como una de las modalidades de la usura los casos en que se fije un interés notablemente superior al normal del dinero, no está sino tomando como referencia el equilibrio de prestaciones y tratando de evitar aquellos casos en los que su ruptura resulte abusiva o desproporcionada.

La primera cuestión que se suscita es cuál es el interés que debe tomarse como referencia, y tal y como establece la STS Pleno de la Sala Civil de 25 de noviembre de 2015 «Dado que conforme al art. 315, párrafo segundo, del Código de Comercio, «se reputará interés toda prestación pactada a favor del acreedor», el porcentaje que ha de tomarse en consideración para determinar si el interés es notablemente superior al normal del dinero no es el nominal, sino la tasa anual equivalente (TAE), que se calcula tomando en consideración cualesquiera pagos que el prestatario ha de realizar al prestamista por razón del préstamo, conforme a unos estándares legalmente predeterminados.

Este extremo es imprescindible (aunque no suficiente por sí solo) para que la cláusula que establece el interés remuneratorio pueda ser considerada transparente, pues no solo permite conocer de un modo más claro la carga onerosa que para el prestatario o acreditado supone realmente la operación, sino que además permite una comparación fiable con los préstamos ofertados por la competencia». En el presente caso hay que tomar como base el 24, 71% y el 26,82% fijados como TAE en el contrato.

La segunda cuestión que hay que valorar es cuál es la referencia que debe tomarse en consideración para poder determinar si el TAE incluido en el contrato es o no usurario, y la citada sentencia de STS de 25 de noviembre de 2015 declara que «El interés con el que ha de realizarse la comparación es el «normal del dinero».

No se trata, por tanto, de compararlo con el interés legal del dinero, sino con el interés «normal o habitual, en concurrencia con las circunstancias del caso y la libertad existente en esta materia» (sentencia núm. 869/2001, de 2 de octubre).

Para establecer lo que se considera «interés normal» puede acudirse a las estadísticas que publica el Banco de España, tomando como base la información que mensualmente tienen que facilitarte las entidades de crédito sobre los tipos de interés que Centrales y del Banco Central Europeo (BCE), que recoge la obligación de este último, asistido por los bancos centrales nacionales, de recopilar la información estadística necesaria través de los agentes económicos.

Para ello, el BCE adoptó el Reglamento (CE) nº 63/2002, de 20 de diciembre de 2001, sobre estadísticas de los tipos de interés que las instituciones financieras monetarias aplican a los depósitos y a los préstamos frente a los hogares y a las sociedades no financieras; y a partir de ahí, el Banco de España, a través de su Circular 412002, de 25 de junio, dio el obligado cumplimiento al contenido del Reglamento, con objeto de poder obtener de las entidades de crédito la información solicitada». Además para que el préstamo pueda ser considerado usurario es necesario que, además de ser notablemente superior al normal del dinero, el interés estipulado sea «manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso».

Las SSTS de 22 de abril de 2015 fijando doctrina jurisprudencia/, y de 25 de noviembre de 2015, han dictaminado que «en los contratos de préstamo sin garantía real concertados con consumidores, es abusiva la cláusula no negociada que fija un interés de demora que suponga un incremento de más de dos puntos porcentuales respecto del interés remuneratorio pactado» y que los intereses remuneratorios que dupliquen el interés medio del mercado vulneran lo dispuesto en la Ley de 23 de julio de 1908, de la Usura, debiendo considerarse usurarios, y por lo tanto nulos, y decreta concretamente la nulidad de un crédito asociado al uso de una tarjeta expedida por una entidad financiera en el año 2001, que fija un interés remuneratorio del 24,6% TAE, calificando dicha nulidad de «radical, absoluta y originaria, que no admite convalidación confirmatoria, porque es fatalmente insubsanab/e, ni es susceptible de prescripción extintiva».

No existe duda de que las circunstancias concretas de un determinado préstamo, entre las que se encuentran el mayor riesgo para el prestamista que pueda derivarse de ser menores las garantías concertadas, puede justificar, desde el punto de vista de la aplicación de la Ley de Represión de la Usura, un interés superior al que puede considerarse normal o medio en el mercado, como puede suceder en operaciones de crédito al consumo, pero no puede justificarse una elevación del tipo de interés tan desproporcionado en operaciones de financiación al consumo como la que ha tenido lugar en el caso ahora analizado, ya que nos encontramos ante un contrato de solicitud de tarjeta de crédito sin que se aleguen ni consten dificultades económicas en el consumidor que permitan poner en duda la facilidad de este para abonar las cantidades de las que iba a disponer a través del uso de la tarjeta.

El contrato fue firmado el 31 de marzo de 2005 y si acudimos a los tipos de interés activos aplicados por las entidades de crédito en España en enero de 2007 (fecha en la que se inició la publicación de dicha Tabla/o que lleva a desestimar) se observa que respecto al crédito al consumo el TA.E. (tasa media ponderada de todos los plazos) era del 9,47 (el doble es 18,94). y en este caso el interés TAE fijado en el contrato, del 24, 71%, era seis veces superior al legal del dinero (4,00%), casi cinco veces superior al interés legal de demora (5,00%) y está muy por encima del fijado para operaciones de crédito a consumidores.

Además el porcentaje anterior fue modificado unilateralmente y sin causa que lo justifique por la entidad bancaria aplicando en la practica el 26, 82%. Los tipos de interés activos aplicados por las entidades de crédito y establecimientos financieros de crédito para tarjetas comenzaron a publicarse en el Portal Bancario del Banco de España desde enero de 2018 en el que se fijó el del 20,91% con un interés legal del dinero en dicho año del 3%, y en el año 2005 el interés legal del dinero era del 4% y se aplicó por/a entidad demandada un TAE del 26,82%, todo lo cual lleva a estimarla to.

CUARTO.- En cuanto a los efectos de la declaración de nulidad del interés remuneratorio por usurario, el artículo 3 Ley de 23 de julio de 1908, de la Usura establece que «Declarada con arreglo a esta ley la nulidad de un contrato, el prestatario estará obligado a entregar tan sólo la suma recibida; y si hubiera satisfecho parte de aquélla y los intereses vencidos, el prestamista devolverá al prestatario lo que, tomando en cuenta el total de lo percibido, exceda del capital prestado».

La STS de 14 de julio de 2009 afirma que «la nulidad del préstamo usurario, claramente establecida por el artículo 1 de la Ley de 23 de julio de 1908, comporta una ineficacia del negocio que es radical, absoluta y originaria, que no admite convalidación confirmatoria, porque es fatalmente insanable, ni es susceptible de prescripción extinta.

Dicha nulidad afecta a la totalidad del convenio con la única consecuencia, establecida en el artículo 3, de que ha de retrotraerse la situación al momento inmediatamente anterior al préstamo, lo que determina que el prestatario haya de devolver la cantidad efectivamente recibida sin que para ello haya de tenerse en cuenta plazo alguno establecido para tal devolución, ya que su fijación queda comprendida en la ineficacia absoluta y total de lo convenido».

Aplicando la citada doctrina al presente caso debemos declarar que la entidad «WIZINK BANK, S.A.» debe devolver a don XXXX las cantidades abonadas por este en relación con el contrato de tarjeta de crédito que excedan de las disposiciones que este efectuó con la tarjeta. En el mismo sentido, entre otras, STS Sala Primera de fecha 4 de Marzo de 2020 N.º de Resolución 149/2020 Recurso n.0 4813/2019: «TERCERO.- Decisión del tribunal(!): doctrina jurisprudencia/ sentada en la sentencia del pleno del tribunal 62812015, de 25 de noviembre.

1.- La doctrina jurisprudencial que fijamos en la sentencia del pleno de esta sala 628/2015, de 25 de noviembre, cuya infracción alega la recurrente, puede sintetizarse en los siguientes extremos:

i) La normativa sobre cláusulas abusivas en contratos concertados con consumidores no permite el control del carácter «abusivo» del tipo de interés remuneratorio en tanto que la cláusula en que se establece tal interés regula un elemento esencial del contrato, como es el precio del servicio, siempre que cumpla el requisito de transparencia.

La expresión de la TAE es requisito imprescindible, aunque no suficiente por sí solo, para que la cláusula que establece el interés remuneratorio pueda ser considerada transparente.

ii) Para que la operación crediticia pueda ser considerada usuraria, basta con que se den los requisitos previstos en el primer inciso del art. 1 de la Ley de Represión de la Usura, esto es, «que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso», sin que sea exigible que, acumuladamente, se exija «que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales».

iii) Dado que conforme al art. 315, párrafo segundo, del Código de Comercio, «se reputará interés toda prestación pactada a favor del acreedor», el porcentaje que ha de tomarse en consideración para determinar si el interés es notablemente superior al normal del dinero no es el nominal, sino la tasa anual equivalente (TAE), que se calcula tomando en consideración cualesquiera pagos que el prestatario ha de realizar al prestamista por razón del préstamo, conforme a unos estándares legalmente predeterminados.

iv) Para determinar si el préstamo, crédito u operación similar es usurario, el interés con el que ha de realizarse la comparación es el «normal del dinero».

Para establecer lo que se considera «interés normal» puede acudirse a /as estadísticas que publica el Banco de España, tomando como base la información que mensualmente tienen que facilitarle las entidades de crédito sobre los tipos de interés que aplican a diversas modalidades de operaciones activas y pasivas.

No es correcto utilizar como término de comparación el interés legal del dinero.

v) La decisión de la Audiencia Provincial de considerar como «no excesivo» un interés que superaba ampliamente el índice fijado en la instancia como significativo del «interés normal del dinero» (el tipo medio de los créditos al consumo) no fue correcta, puesto que la cuestión no era tanto si ese interés es o no excesivo, como si es «notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso», y una diferencia tan importante respecto del tipo medio tomado como referencia permite considerar el interés estipulado como «notablemente superior al normal del dinero».

vi) Corresponde al prestamista la carga de probar la concurrencia de circunstancias excepcionales que justifiquen la estipulación de un interés notablemente superior al normal en las operaciones de crédito al consumo.

vii) No pueden considerarse como circunstancias excepcionales que justifiquen un interés notablemente superior al normal del dinero el riesgo derivado del alto nivel de impagos anudado a operaciones de crédito al consumo concedidas de un modo ágil y sin comprobar adecuadamente la capacidad de pago del prestatario, por cuanto que la concesión irresponsable de préstamos al consumo a tipos de interés muy superiores a los normales, que facilita el sobreendeudamiento de los consumidores y trae como consecuencia que quienes cumplen regularmente sus obligaciones tengan que cargar con las consecuencias del elevado nivel de impagos, no puede ser objeto de protección por el ordenamiento jurídico.

2.- De lo expuesto se desprende que no fue objeto del recurso resuelto en aquella sentencia determinar si, en el caso de las tarjetas revolving, el término comparativo que ha de utilizarse como indicativo del «interés normal del dinero» es el interés medio correspondiente a una categoría determinada, de entre las que son publicadas en las estadísticas oficiales del Banco de España.

En la instancia había quedado fijado como tal término de comparación el tipo medio de las operaciones de crédito al consumo (entre las que efectivamente puede encuadrarse el crédito mediante tarjetas revolving}, sin que tal cuestión fuera objeto de discusión en el recurso de casación, puesto que lo que en este se discutía en realidad es si la diferencia entre el interés del crédito revolving objeto de aquel litigio superaba ese índice en una proporción suficiente para justificar la calificación del crédito como usurario.

Tan solo se afirmó que para establecer lo que se considera «interés normal» procede acudir a las estadísticas que publica el Banco de España sobre los tipos de interés que las entidades de crédito aplican a las diversas modalidades de operaciones activas y pasivas.

3.- A lo anteriormente expuesto se añadía el hecho de que el Banco de España no publicaba en aquel entonces el dato correspondiente al tipo medio de los intereses de las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito o revolving, sino el más genérico de operaciones de crédito al consumo, lo que puede explicar que en el litigio se partiera de la premisa de que el índice adecuado para realizar la comparación era el tipo medio de las operaciones de crédito al consumo publicado por el Banco de España.

CUARTO.- Decisión del tribunal (//): la referencia del «interés normal del dinero» que ha de utilizarse para determinar si el interés de un préstamo o crédito es notoriamente superior al interés normal del dinero 1.- Para determinarla referencia que ha de utilizarse como «interés normal del dinero» para realizar la comparación con el interés cuestionado en el litigio y valorar si el mismo es usurario, debe utilizarse el tipo medio de interés, en el momento de celebración del contrato, correspondiente a la categoría a la que corresponda la operación crediticia cuestionada.

Y si existen categorías más específicas dentro de otras más amplias (como sucede actualmente con la de tarjetas de crédito y revolving, dentro de la categoría más amplia de operaciones de crédito al consumo), deberá utilizarse esa categoría más específica, con la que la operación crediticia cuestionada presenta más coincidencias (duración del crédito, importe, finalidad, medios a través de los cuáles el deudor puede disponer del crédito, garantías, facilidad de reclamación en caso de impago, etc.), pues esos rasgos comunes son determinantes del precio del crédito, esto es, de la TAE del interés remuneratorio.

2.- A estos efectos, es significativo que actualmente el Banco de España, para calcular el tipo medio ponderado de las operaciones de crédito al consumo, no tenga en cuenta el de las tarjetas de crédito y revolving, que se encuentra en un apartado específico.

3.- En el presente caso, en el litigio sí era discutido cuál era el interés de referencia que debía tomarse como «interés normal del dinero».

Y a esta cuestión debe contestarse que el índice que debió ser tomado como referencia era el tipo medio aplicado a las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito y revolving publicado en las estadísticas oficiales del Banco de España, con las que más específicamente comparte características la operación de crédito objeto de la demanda.

4.- En consecuencia, la TAE del 26, 82% del crédito revotving (que en el momento de interposición de la demanda se había incrementado hasta el 27,24%, ha de compararse con el tipo medio de interés de las operaciones de crédito mediante tatjetas de crédito y revolving de las estadísticas del Banco de España, que, según se fijó en la instancia, era algo superior al 20%, por ser el tipo medio de las operaciones con las que más específicamente comparte características la operación de crédito objeto de la demanda.

No se ha alegado ni justificado que cuando se concertó el contrato el tipo de interés medio de esas operaciones fuera superior al tomado en cuenta en la instancia.

5.- Al tratarse de un dato recogido en las estadísticas oficiales del Banco de España elaboradas con base en los datos que le son suministrados por las entidades sometidas a su supervisión, se evita que ese «interés normal del dinero» resulte fijado por la actuación de operadores fuera del control del supervisor que apliquen unos intereses claramente desorbitados.

QUINTO.- Decisión del tribunal (fil): la determinación de cuándo el interés de un crédito revolving es usurario por ser notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso.

1.- Aunque al tener la demandante la condición de consumidora, el control de la estipulación que fija el interés remuneratorio puede realizarse también mediante los controles de ejercitó la acción de nulidad de la operación de crédito mediante tarjeta revolving por su carácter usurario.

2.- El extremo del art. 1 de la Ley de 23 julio 1908, de Represión de la Usura, que resulta relevante para la cuestión objeto de este recurso establece: «Será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso».

3.- A diferencia de otros países de nuestro entomo, donde el legislador ha intervenido fijando porcentajes o parámetros concretos para determinar a partir de qué tipo de interés debe considerarse que una operación de crédito tiene carácter usurario, en España la regulación de la usura se contiene en una ley que ha superado un siglo de vigencia y que utiliza conceptos claramente indeterminados como son los de interés «notablemente superior al normal del dinero» y «manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso».

Esta indeterminación obliga a los tribunales a realizar una labor de ponderación en la que, una vez fijado el índice de referencia con el que ha de realizarse la comparación, han de tomarse en consideración diversos elementos.

4.- La sentencia del Juzgado de Primera Instancia consideró que, teniendo en cuenta que el interés medio de los créditos al consumo correspondientes a las tarjetas de crédito y revolving era algo superior al 20%, el interés aplicado por Wizink al crédito mediante tarjeta revolving concedido a la demandante, que era del 26, 82% (que se había incrementado hasta un porcentaje superior en el momento de interposición de la demanda), había de considerarse usurario por ser notablemente superior al interés normal del dinero.

5.- En el caso objeto de nuestra anterior sentencia, la diferencia entre el índice tomado como referencia en concepto de «interés normal del dinero» y el tipo de interés remuneratorio del crédito revolving objeto de la demanda era mayor que la existente en la operación de crédito objeto de este recurso.

Sin embargo, también en este caso ha de entenderse que el interés fijado en el contrato de crédito revolving es notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso y, por tanto, usurario, por las razones que se exponen en los siguientes párrafos.

6.- El tipo medio del que, en calidad de «interés normal del dinero», se parte para realizar la comparación, algo superior al 20% anual, es ya muy elevado.

Cuanto más elevado sea el índice a tomar como referencia en calidad de «interés normal del dinero», menos margen hay para incrementar el precio de la operación de crédito sin incurrir en usura.

De no seguirse este criterio, se daría el absurdo de que para que una operación de crédito revolving pudiera ser considerada usuraria, por ser el interés notablemente superior al normal del dinero y desproporcionado con las circunstancias del caso, el interés tendría que acercarse al 50%.

7.- Por tal razón, una diferencia tan apreciable como la que concurre en este caso entre el índice tomado como referencia en calidad de «interés normal del dinero» y el tipo de interés fijado en el contrato, ha de considerarse como «notablemente superior» a ese tipo utilizado como índice de referencia, a los efectos que aquí son relevantes.

8.- Han de tomarse además en consideración otras circunstancias concurrentes en este tipo de operaciones de crédito, como son el público al que suelen ir destinadas, personas que por sus condiciones de solvencia y garantías disponibles no pueden acceder a otros créditos menos gravosos, y las propias peculiaridades del crédito revolving, en que el límite del crédito se va recomponiendo constantemente, las cuantías de las cuotas no suelen ser muy elevadas en comparación con la deuda pendiente y alargan muy considerablemente el tiempo durante el que el prestatario sigue pagando las cuotas con una elevada proporción correspondiente a intereses y poca amortización del capital, hasta el punto de que puede convertir al prestatario en un deudor «cautivo», y los intereses y comisiones devengados se capitalizan para devengar el interés remuneratorio.

9.- Como dijimos en nuestra anterior sentencia 628/2015, de 25 de noviembre, no puede justificarse la fijación de un interés notablemente superior al normal del dinero por el riesgo derivado del alto nivel de impagos anudado a operaciones de crédito al consumo concedidas de un modo ágil (en ocasiones, añadimos ahora, mediante técnicas de comercialización agresivas) y sin comprobar adecuadamente la capacidad de pago del prestatario, pues la concesión irresponsable de préstamos al consumo a tipos de interés muy superiores a los normales, que facilita el sobreendeudamiento de los consumidores, no puede ser objeto de protección por el ordenamiento jurídico.

Por tanto, la justificación de esa importante diferencia entre el tipo medio aplicado a las tarjetas de crédito y revolving no puede fundarse en esta circunstancia.

10.- Todo ello supone que una elevación porcentual respecto del tipo de interés medio tomado como «interés normal del dinero» de las proporciones concurrentes en este supuesto, siendo ya tan elevado el tipo medio de las operaciones de crédito de la misma naturaleza, determine el carácter usurario de la operación de crédito.

11.- Como consecuencia de lo expuesto, el recurso de casación debe ser desestimado.» Al presente supuesto, en el contexto de controversia planteado al respecto por las partes, le es de aplicación el razonamiento expuesto. Acreditado, conforme a la documentación aportada y las alegaciones de las partes, que se estipuló un interés del entre un 24,60% (sostenido por la demandada) y un 25,34% (sostenido por la demandante) TAE resulta que éste era notablemente superior al normal del dinero (4% en 2005), así como a la tasa media ponderada de todos los plazos relativa a créditos al consumo obrante en las tablas publicadas por el Banco de España sobre tipo de interés activos aplicados por las entidades de crédito que en enero de 2007 ascendía a 9,47.

Es en 2018 cuando se publica en la mencionada tabla, dentro del apartado créditos al consumo, uno específico referido a tarjetas de crédito y tarjetas revolving que ese año oscila entre un 19,98 y un 20,83.

A partir de 2010 consta una remisión al cuadro 19.4 del Boletín Estadístico del Banco de España, en donde, dentro del apartado créditos al consumo, consta uno específico referido a tarjetas de crédito y tarjetas revolving, en donde se oscila entre un 17,71 y un 21 ,17. El TAE entre el 24,60% (sostenido por la demandada) y 25,34% (sostenido por la demandante) estipulado es superior, recordando como indica la jurisprudencia transcrita del TS que el tipo medio del que, en calidad de «interés normal del dinero» , se parte para realizar la comparación, algo superior al 20% anual, es ya muy elevado.

Cuanto más elevado sea el índice a tomar como referencia en calidad de «interés normal del dinero», menos margen hay para incrementar el precio de la operación de crédito sin incurrir en usura.

De no seguirse este criterio, se daría el absurdo de que para que una operación de crédito revolving pudiera ser considerada usuraria, por ser el interés notablemente superior al normal del dinero y desproporcionado con las circunstancias del caso, el interés tendría que acercarse al 50%.

Además de lo anterior la demandada, a quien le corresponde la carga de la prueba en tal sentido, no ha justificado que en el supuesto concurrieran circunstancias excepcionales que explicasen la estipulación de ese interés, notablemente superior al normal en las operaciones de crédito al consumo, por lo que, la conclusión es que cabe la declaración de usurario del interés remuneratorio pactado y, consecuentemente, la nulidad del contrato conforme al art. 1 de la Ley de Represión de la Usura.

En cuanto a las consecuencias se debe estar a lo indicado, entre otras, en la transcrita anteriormente Tribunal Supremo, Sala Primera, de lo Civil, Sentencia 628/2015 de 25 Nov. 2015, Rec. 2341/2013 en relación con lo dispuesto en el art. 3 de la Ley de Represión de la Usura.

Por todo ello, en consecuencia, estimando la demanda, se declara la nulidad del contrato suscrito por las partes sobre el que versan las presentes actuaciones, con los efectos inherentes a tal declaración, esto es, la parte actora estará obligada a entregar tan sólo la suma recibida, condenando a la parte demandada a estar a lo anterior, así como a abonar a la parte actora la cantidad que la misma hubiera abonado en exceso respecto del capital prestado, mas los intereses legales desde la fecha de cada pago/cobro.

TERCERO.- En materia de costas, estimada la demanda, ex art. 394 Lec, se condena en costas a la parte demandada. Vistos los artículos citados y demás de general y pertinente aplicación.

FALLO

Que ESTIMANDO TOTALMENTE la demanda presentada por la aquí parte demandante frente a la aquí parte demandada, debo declarar y declaro la nulidad del contrato suscrito por las partes sobre el que versan las presentes actuaciones, con los efectos inherentes a tal declaración, esto es, la parte actora estará obligada a entregar tan sólo la suma recibida, condenando a la parte demandada a estar a lo anterior, así como a abonar a la parte actora la cantidad que la misma hubiera abonado en exceso respecto del capital prestado, mas los intereses legales desde la fecha de cada pago/cobro.

Se condena en costas a la parte demandada.

Así por esta mi Sentencia, lo pronuncio, mando y firmo. EL/LA JUEZ.

Por luis

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