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Sentencia a Cofidis por usura retribuye 5.140,43€

El Juzgado 1ª Instancia Nº 2 de Sabadell sentencia a Cofidis por usura y le condena a devolver 5.140,43€ a un usuario de Economía Zero.

En fecha el 21 de febrero de 2014, entre las partes, suscribieron un contrato de línea de crédito de tipo revolving, en el que el tipo de interés fijado en el contrato es de una TAE del 24’51%, habiéndose incrementado a fecha de la demanda.

Por lo expuesto, cabe apreciar que la TAE pactada es muy superior a la media, por lo que ha de considerarse notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso, puesto que por la entidad demandada no se ha justificado la concurrencia de circunstancias excepcionales que expliquen la estipulación de tal interés.

Por ello, procede la siguiente sentencia a Cofidis y declarar el contrato de línea de crédito nulo por usurario.

El Juez del caso, estimando íntegramente la demanda interpuesta, declara la nulidad absoluta del contrato por usurario, y sentencia Cofidis a la retribución a la parte actora de 5.140,43€.

Se imponen las costas procesales a la parte demandada.

El Letrado Don Martí Solá Yagüe ha sido el encargado de conseguir la siguiente sentencia a Cofidis.

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Procedimiento ordinario (Contratación art. 249.1.5) 436/2020 -D

Parte demandante/ejecutante: Procurador/a: XXXX

Abogado/a: Martí Solà Yagüe

Parte demandada/ejecutada: COFIDIS, S.A.

Procurador/a: XXXX

Abogado/a: XXXX

SENTENCIA Nº110/2021

En Sabadell, a 23 de abril de 2021.

Vistos por mí, D. XXXX, Juez del Juzgado de Primera Instancia Nº2 de Sabadell, las presentes actuaciones correspondientes a Juicio Ordinario número 436/2020 (Secc. D), promovido por D. ª XXXX, representada por el Procurador de los Tribunales D. ª XXXX, y defendida técnicamente por D. Martí Solà Yagüe, en ejercicio de acción de nulidad contractual contra COFIDIS, S.A., representado por D. ªXXXX y con la asistencia letrada de D. ª XXXX.

PRIMERO.- Por el Procurador de los Tribunales D. ª XXXX en nombre y representación de D. ª XXXX se presentó, ante este Juzgado, el día 26 de mayo de 2020, demanda en ejercicio de una acción de nulidad, con diversas pretensiones ejercitadas de forma subsidiaria, contra COFIDIS, S.A.

Tras la alegación, en apoyo de sus pretensiones, de los hechos y fundamentos jurídicos que consideró de aplicación al caso, terminó suplicando al Juzgado que se estimara la demanda y se condenara a los demandados en los términos fijados en suplico, a los que – en aras de la brevedad y a la vista de las pretensiones subsidiarias – me remito.

SEGUNDO.- Por Decreto, se admitió a trámite la demanda, ordenando dar traslado de la misma a la parte demandada.

Admitida a trámite la demanda, se dio traslado de la misma al demandado para que compareciesen y contestasen a la demanda en el plazo de veinte días.

El demandado presentó escrito de contestación, alegando los hechos y los fundamentos de derecho que estimó de aplicación al caso y terminó suplicando al Juzgado que se desestimara la demanda, con imposición de costas a la actora.

TERCERO.- Tras tener por personado y parte a la demandada, se citó a las partes a audiencia previa que tuvo lugar el 22 de abril de 2021, en la que las partes manifestaron que subsistía el litigio, que no había posibilidad de acuerdo, y que no se impugnaban los documentos aportados por una y otra.

Se fijaron los hechos sobre los que había discrepancia, se propuso prueba, consistente en la documental obrante en autos, quedando las actuaciones pendientes de esta resolución.

PRIMERO.- DEL OBJETO LITIGIOSO.

En fecha el 21 de febrero de 2014, D. ª XXXX y COFIDIS, S.A., suscribieron un contrato de línea de crédito de tipo revolving.

La parte demandante ejercita diversas acciones con referencia al citado contrato celebrado entre las partes.

La primera de ellas es la nulidad del contrato. La actora plantea la nulidad total del contrato por aplicación Ley de 23 de julio de 1908, por considerar que el tipo de interés fijado en el contrato es usurario (TAE del 24’51%).

Alega la demandante que la comparación debe de efectuarse con el tipo medio de los las operaciones de línea de crédito (4’939%). Con carácter subsidiario solicita que se declare la nulidad de la Comisión por Reclamaciones de impagados del contrato de crédito al consumo.

La parte demandada se opone a todas las pretensiones ejercitadas de contrario. Respecto a la nulidad por aplicación de la Ley de represión de la usura niega el carácter usurario de los intereses fijados en el contrato y estima que no resulta aplicable al presente supuesto y producto contratado.

En este punto, alega que el tipo de interés de comparación es el correspondiente al correspondiente a las tarjetas de crédito de pago aplazado y que efectuada esta comparación no es un interés usurario. Finalmente, se opone a la consideración como abusiva de la cláusula de comisión por devolución.

En el acto de la audiencia previa se fijó como controvertido: el carácter usurario del interés remuneratorio fijado y la nulidad comisión por posiciones deudoras.

SEGUNDO. – SOBRE EL CARÁCTER USURARIO DE LOS INTERESES PACTADOS.

Como se observa de los hechos controvertidos fijados anteriormente, el núcleo de la controversia se centra en determinar qué tipo debe de analizarse para comparar el TAE fijado en el contrato.

La Sentencia del Tribunal Supremo de 4 de marzo de 2020 (ponente: D. XXXX), en el Fundamento de Derecho Cuarto analiza qué criterios deben de tenerse en cuenta para fijar el tipo de interés a comparar.

Para determinar la referencia que ha de utilizarse como «interés normal del dinero» para realizar la comparación con el interés cuestionado en el litigio y valorar si el mismo es usurario, debe utilizarse el tipo medio de interés, en el momento de celebración del contrato, correspondiente a la categoría a la que corresponda la operación crediticia cuestionada.

Y si existen categorías más específicas dentro de otras más amplias (como sucede actualmente con la de tarjetas de crédito y revolving, dentro de la categoría más amplia de operaciones de crédito al consumo), deberá utilizarse esa categoría más específica, con la que la operación crediticia cuestionada presenta más coincidencias (duración del crédito, importe, finalidad, medios a través de los cuáles el deudor puede disponer del crédito, garantías, facilidad de reclamación en caso de impago, etc.), pues esos rasgos comunes son determinantes del precio del crédito, esto es, de la TAE del interés remuneratorio.

A estos efectos, es significativo que actualmente el Banco de España, para calcular el tipo medio ponderado de las operaciones de crédito al consumo, no tenga en cuenta el de las tarjetas de crédito y revolving, que se encuentra en un apartado específico.

En el presente caso, en el litigio sí era discutido cuál era el interés de referencia que debía tomarse como «interés normal del dinero».

Y a esta cuestión debe contestarse que el índice que debió ser tomado como referencia era el tipo medio aplicado a las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito y revolving publicado en las estadísticas oficiales del Banco de España, con las que más específicamente comparte características la operación de crédito objeto de la demanda.

La Sentencia de la Sección 2 de la Audiencia Provincial de Cantabria de 9 de julio de 2019, que conoció el TS en casación, analizaba el siguiente supuesto.

“En el presente caso el contrato celebrado entre las partes el 29 de Mayo de 2012 no fue propiamente de préstamo, sino de una línea de crédito, del que el contratante podía disponer mediante el uso de la correspondiente tarjeta, cuya emisión estaba prevista en el contrato, siendo el sistema de disposición y devolución del crédito dispuesto rotativo.

«Revolving»-, de manera que el límite de crédito se rebaja en función de los pagos o devoluciones que se realicen y puede volver a aumentar en función de las nuevas disposiciones, realizándose la devolución mediante cuotas aplazadas periódicas cuyo importe puede fijar el deudor; el interés pactado en el contrato, fue de un TAE inicial del 26,82 por ciento para pagos aplazados y disposiciones del crédito.”

Se observa, por tanto, una enorme coincidencia entre el contrato que motivó la Sentencia del Tribunal Supremo y el que se conoce en esta instancia.

El Tribunal Supremo fija como elementos para determinar si el tipo de interés a comparar es el tipo medio de operaciones de crédito al consumo o el tipo específico de las tarjetas de crédito revolving: duración del crédito, importe, finalidad, medios a través de los cuáles el deudor puede disponer del crédito, garantías, facilidad de reclamación en caso de impago, etc.

En el presente supuesto, al igual que ocurría en el asunto planteado ante el TS, las notas del contrato son las propias o al menos más coincidentes en su mayoría con las de las tarjetas de crédito revolving.

El concepto y naturaleza de los contratos revolving ha sido analizado por la jurisprudencia de la Audiencia Provincial de Barcelona (entre otras SAP, Civil sección 1 del 22 de junio de 2020), en el siguiente sentido.

 Los contratos » revolving» (apertura de crédito, o tarjetas), como el de autos son unos contratos en los que se dispone de un límite de crédito determinado, que puede devolverse a plazos, a través de cuotas periódicas Éstas pueden establecerse como un porcentaje de la deuda existente o como una cuota fija; cuotas periódicas que se pueden elegir y cambiar dentro de unos mínimos establecidos por la entidad.

Su peculiaridad reside en que la deuda derivada del crédito se ‘renueva’ mensualmente: disminuye con los abonos que se hacen a través del pago de las cuotas, pero aumenta mediante las peticiones de numerario o el uso de la tarjeta (pagos, reintegros en cajero), así como con los intereses, las comisiones y otros gastos generados, que se financian conjuntamente. Esta peculiaridad tiene sus consecuencias.

Por una parte, si se paga una cuota mensual baja respecto al importe de la deuda, la amortización del principal se realizará a un plazo muy largo, lo que puede derivar en que se tengan que pagar muchos intereses. Por otra, hace que no sea posible emitir un cuadro de amortización previo (como sí ocurre, por ejemplo, cuando se contrata un préstamo), al variar la deuda y, en su caso, las cuotas mensuales a pagar.

Analizando los criterios fijados por el Tribunal Supremo se concluye lo siguiente.

El contrato establece una duración de un año renovable anualmente por tácita reconducción (cláusula 11)

Tiene un importe total el crédito de 2.000 euros, a abonar en 48 mensualidades.

Se establece como medio de disposición del crédito la solicitud de transferencia y especialmente y con mayor detalle en el contrato la tarjeta de crédito que emite Cofidis (cláusula 2).

A mi juicio, este aspecto es decisivo para considerar que el tipo de comparación ha de ser el específico de las tarjetas de crédito con pago aplazado. En la medida en que se dispone del crédito con la tarjeta de crédito, la STS exige su comparación con el tipo específico y no con el tipo genérico.

En caso de incumplimiento el contrato (cláusula 10) autoriza a Cofidis para bloquear la cuenta de crédito y los medios de utilización de la misma.

La lectura de las cláusulas del contrato y los extractos de las operaciones realizadas evidencia que el negocio jurídico existente entre las partes presenta las características propias de las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito y revolving. Por tanto, el tipo de interés a comparar es el fijado por el Banco de España bajo el epígrafe “Tipos interés. Nuevas operaciones. ENTIDADES DE CREDITO Y EFC. TEDR. A los hogares. Tarjetas de crédito de pago aplazado.”

Es cierto que la Audiencia Provincial de Barcelona en alguna ocasión (Sentencia de la Sección 16 de 29 de junio de 2020) ha considerado, en este mismo contrato de la entidad Cofidis, que la comparación ha de efectuarse con el tipo medio de operaciones de crédito al consumo.

Sin embargo, considero que las circunstancias y características expuestas anteriormente implican – por aplicación de la doctrina jurisprudencial del TS – que debe acudirse al tipo medio de las operaciones de crédito con que el presente contrato guarda más similitudes y que no es otro que las operaciones de crédito revolving, recogidas en el epígrafe “operaciones de tarjetas de crédito de pago aplazado”.

En la web del Banco de España se indica el tipo de interés medio de los créditos al consumo correspondientes a las tarjetas de crédito de pago aplazado.

En febrero del año 2014 el tipo medio de estas operaciones era de 20,9030%.

La Sentencia del Tribunal Supremo de 4 de marzo de 2020 (ponente: D. XXXX) dedica el Fundamento de Derecho Quinto a analizar cuándo el interés de un crédito revolving es usurario por ser notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso.

La sentencia del Juzgado de Primera Instancia consideró que, teniendo en cuenta que el interés medio de los créditos al consumo correspondientes a las tarjetas de crédito y revolving era algo superior al 20%, el interés aplicado por Wizink al crédito mediante tarjeta revolving concedido a la demandante, que era del 26,82% (que se había incrementado hasta un porcentaje superior en el momento de interposición de la demanda), había de considerarse usurario por ser notablemente superior al interés normal del dinero.

En el caso objeto de nuestra anterior sentencia, la diferencia entre el índice tomado como referencia en concepto de «interés normal del dinero» y el tipo de interés remuneratorio del crédito revolving objeto de la demanda era mayor que la existente en la operación de crédito objeto de este recurso.

Sin embargo, también en este caso ha de entenderse que el interés fijado en el contrato de crédito revolving es notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso y, por tanto, usurario, por las razones que se exponen en los siguientes párrafos.

El tipo medio del que, en calidad de «interés normal del dinero», se parte para realizar la comparación, algo superior al 20% anual, es ya muy elevado. Cuanto más elevado sea el índice a tomar como referencia en calidad de «interés normal del dinero», menos margen hay para incrementar el precio de la operación de crédito sin incurrir en usura.

De no seguirse este criterio, se daría el absurdo de que para que una operación de crédito revolving pudiera ser considerada usuraria, por ser el interés notablemente superior al normal del dinero y desproporcionado con las circunstancias del caso, el interés tendría que acercarse al 50%.

Por tal razón, una diferencia tan apreciable como la que concurre en este caso entre el índice tomado como referencia en calidad de «interés normal del dinero» y el tipo de interés fijado en el contrato, ha de considerarse como «notablemente superior» a ese tipo utilizado como índice de referencia, a los efectos que aquí son relevantes.

Han de tomarse además en consideración otras circunstancias concurrentes en este tipo de operaciones de crédito, como son el público al que suelen ir destinadas, personas que por sus condiciones de solvencia y garantías disponibles no pueden acceder a otros créditos menos gravosos, y las propias peculiaridades del crédito revolving.

En que el límite del crédito se va recomponiendo constantemente, las cuantías de las cuotas no suelen ser muy elevadas en comparación con la deuda pendiente y alargan muy considerablemente el tiempo durante el que el prestatario sigue pagando las cuotas con una elevada proporción correspondiente a intereses y poca amortización del capital, hasta el punto de que puede convertir al prestatario en un deudor «cautivo», y los intereses y comisiones devengados se capitalizan para devengar el interés remuneratorio.

En el supuesto tratado por el Tribunal Supremo la comparación era entre 20% y 26’82%. Esto es, una diferencia de 6’82 puntos porcentuales y que supone un incremento del 34’1%.

En el presente supuesto la comparación es entre 20’9030% y 24’51%. Esto es, una diferencia de 3’607 puntos porcentuales y que supone un incremento del 17’25%.

El Tribunal Supremo determina las circunstancias y consideraciones a valorar en la comparación “Cuanto más elevado sea el índice a tomar como referencia en calidad de «interés normal del dinero», menos margen hay para incrementar el precio de la operación de crédito sin incurrir en usura” y que.

Han de tomarse además en consideración otras circunstancias concurrentes en este tipo de operaciones de crédito, como son el público al que suelen ir destinadas, personas que por sus condiciones de solvencia y garantías disponibles no pueden acceder a otros créditos menos gravosos, y las propias peculiaridades del crédito revolving.

En que el límite del crédito se va recomponiendo constantemente, las cuantías de las cuotas no suelen ser muy elevadas en comparación con la deuda pendiente y alargan muy considerablemente el tiempo durante el que el prestatario sigue pagando las cuotas con una elevada proporción correspondiente a intereses y poca amortización del capital, hasta el punto de que puede convertir al prestatario en un deudor «cautivo», y los intereses y comisiones devengados se capitalizan para devengar el interés remuneratorio”.

Con fundamento en lo anterior considero que, partiendo de un tipo medio de 20’9030 y suponiendo el interés fijado (24’51%) una diferencia de 3’607 puntos porcentuales y que supone un incremento de 17’25% debe considerarse – según el criterio fijado por el Tribunal Supremo- que se trata de una “diferencia tan apreciable” que de considerarse como “notablemente superior” al tipo utilizado como índice de referencia.

En relación con lo anterior, hay que tener presente que la parte demandada no ha aportado ningún elemento que justificara un riesgo tal que hiciera necesario o procedente un tipo de interés del 24’51% en la operación de línea de crédito suscrita con la parte demandante.

En consecuencia, el carácter usurario del interés remuneratorio acarrea la nulidad del contrato de línea de crédito (art. 1 de la Ley de 23 de julio de 1908 sobre nulidad de los contratos de préstamos usurarios).

Conforme al art. 3 de la Ley de Represión de la Usura, declarada la nulidad del contrato, el prestatario estará obligado a entregar tan sólo la suma recibida y si hubiere satisfecho parte de aquélla y los intereses vencidos, el prestamista devolverá al prestatario lo que, tomando en cuenta el total de lo percibido, exceda del capital prestado.

Estimada la acción principal y declarada la nulidad del contrato, no resulta pertinente realizar especial pronunciamiento sobre las pretensiones subsidiarias.

TERCERO.- COSTAS

En este supuesto, la acción de nulidad por aplicación de la Ley de represión de la usura ha sido estimada íntegramente.

A la hora de imponer las costas a la parte vencida, también es necesario tener presente que en el momento de presentarse la contestación ya había recaído la Sentencia del Tribunal Supremo de 4 de marzo, por lo que el demandado era conocedor de la posición del Alto Tribunal.

En consecuencia, procede seguir el criterio del vencimiento e imponer a la parte demandada el pago de las costas procesales.

FALLO

SE ESTIMA ÍNTEGRAMENTE la demanda interpuesta por D. ª XXXX, representada por D. ª XXXX, frente a COFIDIS, S.A., representado por D. ª XXXX.

SE DECLARA LA NULIDAD del contrato suscrito entre las partes el 21 de febrero de 2014, atendido el carácter usurario de los intereses remuneratorios fijados.

SE CONDENA A COFIDIS, S.A., a reintegrar a D. ª XXXX las cantidades que excedan del principal dispuesto, a determinar en período de ejecución de sentencia, más el interés legal correspondiente.

Se impone a COFIDIS, S.A. el pago de las costas procesales.

Notifíquese la presente resolución a las partes, haciéndoles saber que, no es firme y que contra la misma cabe recurso de apelación a interponer dentro del plazo de veinte días contados desde el día siguiente a la notificación de aquélla y líbrese testimonio de la presente que se unirá a las actuaciones, quedando el original en el libro de sentencias del juzgado. Así lo manda y firma D. XXXX, Juez del Juzgado de Primera Instancia Nº2 de Sabadell.

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