23-TARJETA-WIZINK-4.381E

El Juzgado nº 12 de Madrid dicta sentencia contra Wizink y declara la nulidad de un contrato de tarjeta de crédito Citi Visa oro por aplicar un tipo de interés usurario del 26,82 % TAE.

El contrato de tarjeta “Citi Oro”, fue suscrito el 25 de marzo de 2011 con la entidad citibank, (cuya actual denominación social es WIZINK BANK, S.A.)

En el presente caso se estipuló un tipo de interés remuneratorio del 26,82 % TAE ( que en el momento de la demanda había aumentado hasta el 27,24% ) notablemente superior al normal del dinero, por lo que procede declarar el mismo nulo por usurario.

Las consecuencias de la declaración del carácter usurario del tipo de interés, conllevan su nulidad «radical, absoluta y originaria que no admite convalidación confirmatoria porque es fatalmente insubsanable».

La Magistrada del caso, tras estimar la demanda dicta sentencia contra Wizink Bank SA, declara nula la cláusula de intereses remuneratorios inserta en el contrato de tarjeta Citi Visa Oro y, en consecuencia, condena a la demandada a que abone a la actora las cantidades que en ejecución de sentencia se determinen, cantidad que suma 4.381€.

En la sentencia contra Wizink las costas procesales son impuestas a la parte demandada.

La Letrada doña Lourdes Galvé i Garrido colaboradora con Economía Zero ha conseguido la sentencia contra Wizink.

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JUZGADO DE 1ª INSTANCIA Nº 12 DE MADRID

Procedimiento: Procedimiento Ordinario 85/2020 Materia: Resolución contractual A

Demandante: D./Dña. XXXX

PROCURADOR D./Dña. XXXX

Demandado: WIZINK BANK, S.A.

PROCURADOR D./Dña. XXXX

SENTENCIA Nº 182/2021

En Madrid, a 30 de junio de 2021.

Vistos por mí, Dª XXXX, Magistrado-Juez del Juzgado de Primera Instancia nº 12 de los de esta ciudad, los presentes autos de JUICIO ORDINARIO, seguidos en este Juzgado, y registrados bajo el número 85/2020, promovido a instancia de DOÑA XXXX, representada por la Procuradora de los Tribunales doña XXXX, y defendida por la Letrada doña Lourdes Galvé i Garrido, contra WIZINK BANK, S.A., representada por la Procuradora de los Tribunales doña XXXX, y defendida por el letrado Don XXXX, sobre DECLARACIÓN DE NULIDAD DEL CONTRATO DE TARJETA DE CRÉDITO CITI VISA ORO, por interés remuneratorio usurario, en nombre de S.M. EL REY, he venido a dictar la presente, atendiendo a los siguientes.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- En fecha de 4 de diciembre de 2019 se presentó ante Decanato de Madrid la presente demanda de Juicio Ordinario promovida por DOÑA XXXX, representada por la Procuradora doña XXXX, frente a WIZINK BANK, S.A., donde, tras alegar los hechos y fundamentos de derecho que estimaba de aplicación, solicitaba que se dictase sentencia en la que se declarase que el contrato de tarjeta de crédito Citi Visa Oro suscrito por su mandante con la demandada, WIZINK BANK, S.A., era nulo por contener interés remuneratorio usurario, y en consecuencia, se condenase a la parte demandada a reintegrar cuantas cantidades abonadas excedan de la cantidad del capital dispuesto, más los intereses legales, y las costas del procedimiento.

Subsidiariamente, solicitaba que se declarase la nulidad y/o no incorporación de las condiciones generales de la contratación relativas a la cláusula de interés remuneratorio contenida en el contrato, y de la de comisión de impagados, fundada en la abusividad de dichas condiciones, con la eliminación de dichas cláusulas y devolución de las cantidades derivadas de las mismas, más los intereses legales y las costas del procedimiento.

SEGUNDO.- Mediante decreto de 10 de febrero de 2020 se admitió a trámite la demandada presentada y se emplazó a la parte demandada para que la contestase en el plazo de veinte días hábiles. La parte demandada, contestó en forma y plazo, oponiéndose a la demanda interpuesta de contrario.

TERCERO.- Mediante diligencia de ordenación de 4 de junio de 2020 se señaló el día 20 de enero de 2021 para la celebración de la audiencia previa en los términos previstos en los artículos 414 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

La audiencia previa se celebró, finalmente, tras una primera suspensión en fecha 9 de junio de 2021, compareciendo las partes, debidamente representadas y defendidas. Habiendo sido desestimada en resolución aparte la petición de suspensión por prejudicialidad civil, instada por la demandada, y tras solicitarse únicamente como prueba la documental obrante en autos, el procedimiento quedó concluso para sentencia.

CUARTO.- En la tramitación de este procedimiento se han observado todas las prescripciones legales.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- La parte actora, DOÑA XXXX, formula demanda de juicio ordinario, ejercitando acción de nulidad por interés remuneratorio usurario del contrato de tarjeta “Citi Oro”, suscrito el 25 de marzo de 2011 con la entidad citibank, (cuya actual denominación social es WIZINK BANK, S.A.), en el cual inicialmente se pactó un 26,82% de TAE, y en el que no se estableció un límite de crédito máximo inicial, alcanzando en mayo de 2018 la cantidad de 6.520 euros.

Alega, en síntesis, la parte actora, que el interés remuneratorio del contrato suscrito cumple los requisitos establecidos en la ley y en la jurisprudencia para declararlo abusivo, ya que el mismo es notablemente superior al interés normal del dinero, entendiendo que triplica el interés medio TAE para las operaciones de crédito al consumo para todos los plazos en el momento en el que se concertó el contrato.

Del mismo modo, entiende que dicho interés es manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso, sin que la mercantil demandada haya justificado en modo alguno la concurrencia de circunstancias excepcionales, correspondiendo la prueba de este extremo a la misma.

De forma subsidiaria, la parte actora ejercita acción de nulidad de la cláusula en la que se estipula el interés remuneratorio, por entender que la misma es abusiva. Invoca el carácter de consumidor de la parte demandante, la existencia de otras condiciones generales de la contratación no negociadas y predispuestas por la parte demandada, sin que se haya cumplido en la redacción de las mismas el control de inclusión o incorporación al contrato, ni el control de transparencia, y cuya nulidad igualmente solicita.

La parte demandada, se opone a la pretensión de la actora, alegando, que el interés estipulado en el contrato no es notablemente superior al normal del dinero, debiéndose entender por tal el interés medio del mercado de referencia, sin que pueda compararse con los tipos medios de créditos al consumo, al tratarse las denominadas tarjetas revolving de instrumentos financieros distintos donde el mayor tipo de interés obedece a los mayores riesgos y costes que para las entidades prestamistas supone, y el cual es conforme a la media del tipo de interés de tarjetas similares ofertadas por otras entidades en España.

SEGUNDO.- Centrada así la cuestión litigiosa, conviene, en primer lugar, definir y apuntar cómo funciona la denominada tarjeta revolving.

El Banco de España dispone que las tarjetas revolving son tarjetas de crédito en las que dispones de un límite de crédito determinado que puede devolverse a plazos, a través de cuotas periódicas.

Estas pueden establecerse como un porcentaje de la deuda existente o como una cuota fija. Dichas cuotas periódicas se pueden cambiar dentro de unos mínimos establecidos por la entidad.

Su peculiaridad reside en que la deuda derivada del crédito se “renueva” mensualmente: disminuye con el pago de las cuotas, que genera así un nuevo disponible, pero aumenta mediante el uso de la tarjeta (pagos, reintegros en cajero), así como con los intereses, las comisiones y otros gastos generados, que se financian conjuntamente.

En tal sentido, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, 55/2017 de 20 de febrero de 2017, definió el crédito revolving como el «caracterizado por tener un límite capital prefijado, por tiempo determinado, y renovable, amortizándose por cuotas fijas, de modo que en función de las disposiciones y abonos pueda mantenerse constantemente un saldo disponible».

Aún cuando se ha definido este tipo de contrato como ventajoso, sin embargo, no se puede obviar que al obtenerse un crédito de forma sencilla y eligiendo la cuantía de la cuota y el aplazamiento, ello en realidad puede encubrir una operación más costosa, toda vez que el alto tipo de interés que usualmente se exige, la opción por una cuota reducida y la posibilidad de disponer nuevamente del crédito que se va devolviendo puede dar lugar a que el cuadro de amortización se prolongue ocasionando un grave endeudamiento.

En realidad, nos encontramos ante una línea de crédito cuyo coste puede dispararse de no llevar un adecuado control de las disposiciones realizadas y del devengo de intereses que se va produciendo a lo largo de la vida del contrato.

La cuestión en el presente pleito pasa por determinar si el interés remuneratorio fijado por la parte demandada en el contrato de tarjeta revolving suscrito por la parte actora es usurario en los términos establecidos en la Ley para la Represión de la Usura de 23 de julio de 1908 (comúnmente conocida como Ley Azcárate), la cual dispone en el primero de sus artículos que “será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquél leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales”.

Queda claramente delimitado el ámbito de aplicación de la presente Ley, en su artículo 9º, según el cuál, “lo dispuesto por esta ley se aplicará á toda operación sustancialmente equivalente á un préstamo de dinero, cualesquiera que sea la forma que revista el contrato y la garantía que para su cumplimiento se haya ofrecido”.

En Sentencia del Tribunal Supremo 628/2015, de 25 de noviembre, señaló que para que la operación crediticia pueda ser considerara usuraria a tenor de lo dispuesto en el artículo 1º de Ley de 23 de julio de 1908, basta con que se den los requisitos previstos en el primer inciso de dicho precepto, es decir, que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y que sea desproporcionado con las circunstancias del caso (elemento objetivo).

Se exige por tanto dicho elemento objetivo, sin que sea necesario que concurra los restantes presupuestos previstos en el inciso segundo de la ley que establece como elemento subjetivo “en condiciones tales que resulte aquél leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales”.

El Tribunal Supremo, en múltiples sentencias, ha fijado los criterios que deben ser valoraros para considerar el interés remuneratorio notablemente superior al interés normal del dinero y manifiestamente desproporcionados con las circunstancias del caso.

En tal sentido, en la sentencia antes aludida entiende el Alto Tribunal que el porcentaje que ha de tomarse en consideración para determinar si el interés es notablemente superior al normal del dinero no es el nominal, sino la tasa anual equivalente (TAE), que se calcula tomando en consideración cualesquiera pagos que el prestatario ha de realizar al prestamista por razón del préstamo, conforme a unos parámetros legalmente predeterminados.

El Tribunal Supremo resuelve que, para establecer lo que se considera “interés normal” puede acudirse a las estadísticas que publica el Banco de España, tomando como base la información que mensualmente tienen que facilitarle las entidades de crédito sobre los tipos de interés que aplican a diversas modalidades de operaciones activas y pasivas (créditos y préstamos personales hasta un año y hasta tres años, hipotecarios a más de tres años, cuentas corrientes, cuentas de ahorro, cesiones temporales, etc.).

Además, para que el préstamo pueda ser considerado usurario es necesario que, siendo el interés notablemente superior al interés normal del dinero, el interés estipulado sea “manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso”.

Manifiesta que no es causa justificativa el riesgo derivado del alto nivel de impagos anudado a operaciones de crédito al consumo concedidas de un modo ágil y sin comprobar adecuadamente la capacidad de pago del prestatario, por cuanto que la concesión irresponsable de préstamos al consumo a tipos de interés muy superiores a los normales, que facilita el sobreendeudamiento de los consumidores y trae como consecuencia que quienes cumplen regularmente sus obligaciones tengan que cargar con las consecuencias del elevado nivel de impagos, no puede ser objeto de protección por el ordenamiento jurídico.

Entiende el Tribunal Supremo, entre otras en Sentencia 539/2009, de 14 de julio, y reiterado en su reciente Sentencia 149/2020, de 4 de marzo, que una vez considerado el interés remuneratorio usurario, en los términos antes referidos, la consecuencia no puede ser otra que la nulidad radical, absoluta y originaria del contrato de préstamo en los términos establecidos en el artículo 1 de la Ley de 23 de julio de 1908, sin que sea admisible convalidación confirmatoria.

En relación con las tarjetas revolving conviene resaltar en primer lugar, las conclusiones a las que llegó el Tribunal Supremo, en Sentencia 628/2015, de 25 de noviembre, y que sistematizó en la reciente Sentencia 149/2020, de 4 de marzo de 2020, y en tal sentido estableció que: “i) La normativa sobre cláusulas abusivas en contratos concertados con consumidores no permite el control del carácter «abusivo» del tipo de interés remuneratorio en tanto que la cláusula en que se establece tal interés regula un elemento esencial del contrato, como es el precio del servicio, siempre que cumpla el requisito de transparencia.

La expresión de la TAE es requisito imprescindible, aunque no suficiente por sí solo, para que la cláusula que establece el interés remuneratorio pueda ser considerada transparente.

ii) Para que la operación crediticia pueda ser considerada usuraria, basta con que se den los requisitos previstos en el primer inciso del art. 1 de la Ley de Represión de la Usura , esto es, «que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso», sin que sea exigible que, acumuladamente, se exija «que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales».

iii) Dado que conforme al art. 315, párrafo segundo, del Código de Comercio , «se reputará interés toda prestación pactada a favor del acreedor», el porcentaje que ha de tomarse en consideración para determinar si el interés es notablemente superior al normal del dinero no es el nominal, sino la tasa anual equivalente (TAE), que se calcula tomando en consideración cualesquiera pagos que el prestatario ha de realizar al prestamista por razón del préstamo, conforme a unos estándares legalmente predeterminados.

iv) Para determinar si el préstamo, crédito u operación similar es usurario, el interés con el que ha de realizarse la comparación es el «normal del dinero».

Para establecer lo que se considera «interés normal» puede acudirse a las estadísticas que publica el Banco de España, tomando como base la información que mensualmente tienen que facilitarle las entidades de crédito sobre los tipos de interés que aplican a diversas modalidades de operaciones activas y pasivas. No es correcto utilizar como término de comparación el interés legal del dinero.

v) La decisión de la Audiencia Provincial de considerar como «no excesivo» un interés que superaba ampliamente el índice fijado en la instancia como significativo del «interés normal del dinero» (el tipo medio de los créditos al consumo) no fue correcta, puesto que la cuestión no era tanto si ese interés es o no excesivo, como si es «notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso», y una diferencia tan importante respecto del tipo medio tomado como referencia permite considerar el interés estipulado como «notablemente superior al normal del dinero».

vi) Corresponde al prestamista la carga de probar la concurrencia de circunstancias excepcionales que justifiquen la estipulación de un interés notablemente superior al normal en las operaciones de crédito al consumo.

vii) No pueden considerarse como circunstancias excepcionales que justifiquen un interés notablemente superior al normal del dinero el riesgo derivado del alto nivel de impagos anudado a operaciones de crédito al consumo concedidas de un modo ágil y sin comprobar adecuadamente la capacidad de pago del prestatario, por cuanto que la concesión irresponsable de préstamos al consumo a tipos de interés muy superiores a los normales, que facilita el sobreendeudamiento de los consumidores y trae como consecuencia que quienes cumplen regularmente sus obligaciones tengan que cargar con las consecuencias del elevado nivel de impagos, no puede ser objeto de protección por el ordenamiento jurídico”.

Estableciendo el Alto Tribunal que dichas conclusiones se debieron, en primer lugar, a que no fue objeto del recurso resuelto determinar si en el caso de las tarjetas revolving el término comparativo que había que utilizarse como interés normal del dinero era el interés medio correspondiente a una categoría determinada, y ello porque en instancia había quedado determinado como comparación el tipo medio de las operaciones de crédito al consumo, sin que fuera objeto de discusión lo mismo, únicamente si el tipo de interés aplicado en la tarjeta revolving se podía considerar o no usurario.

Y, en segundo lugar, porque en el momento de dictar dicha resolución, el Banco de España no publicaba el dato correspondiente al tipo medio de los intereses en las operaciones mediante tarjetas de crédito o revolving.

En tal sentido, son relevantes las conclusiones a las que llega nuestro Alto Tribunal en la sentencia antes aludida, Sentencia 149/2020, de 4 de marzo de 2020, en la cual especifica cuándo el interés remuneratorio fijado en los contratos de tarjeta revolving puede considerarse usurario por ser notablemente superior al interés normal del dinero y desproporcionado a las circunstancias del caso, y cuál es el parámetro que debe tenerse en consideración: “1.- Para determinar la referencia que ha de utilizarse como «interés normal del dinero» para realizar la comparación con el interés cuestionado en el litigio y valorar si el mismo es usurario, debe utilizarse el tipo medio de interés, en el momento de celebración del contrato, correspondiente a la categoría a la que corresponda la operación crediticia cuestionada.

Y si existen categorías más específicas dentro de otras más amplias (como sucede actualmente con la de tarjetas de crédito y revolving , dentro de la categoría más amplia de operaciones de crédito al consumo), deberá utilizarse esa categoría más específica, con la que la operación crediticia cuestionada presenta más coincidencias (duración del crédito, importe, finalidad, medios a través de los cuáles el deudor puede disponer del crédito, garantías, facilidad de reclamación en caso de impago, etc.), pues esos rasgos comunes son determinantes del precio del crédito, esto es, de la TAE del interés remuneratorio.

2.- A estos efectos, es significativo que actualmente el Banco de España, para calcular el tipo medio ponderado de las operaciones de crédito al consumo, no tenga en cuenta el de las tarjetas de crédito y revolving, que se encuentra en un apartado específico. 3.- En el presente caso, en el litigio sí era discutido cuál era el interés de referencia que debía tomarse como «interés normal del dinero».

Y a esta cuestión debe contestarse que el índice que debió ser tomado como referencia era el tipo medio aplicado a las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito y revolving publicado en las estadísticas oficiales del Banco de España, con las que más específicamente comparte características la operación de crédito objeto de la demanda.

4.- En consecuencia, la TAE del 26,82% del crédito revolving (que en el momento de interposición de la demanda se había incrementado hasta el 27,24%, ha de compararse con el tipo medio de interés de las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito y revolving de las estadísticas del Banco de España, que, según se fijó en la instancia, era algo superior al 20%, por ser el tipo medio de las operaciones con las que más específicamente comparte características la operación de crédito objeto de la demanda.

No se ha alegado ni justificado que cuando se concertó el contrato el tipo de interés medio de esas operaciones fuera superior al tomado en cuenta en la instancia.

5.- Al tratarse de un dato recogido en las estadísticas oficiales del Banco de España elaboradas con base en los datos que le son suministrados por las entidades sometidas a su supervisión, se evita que ese «interés normal del dinero» resulte fijado por la actuación de operadores fuera del control del supervisor que apliquen unos intereses claramente desorbitados”.

Dispone el Tribunal Supremo en la Sentencia de 4 de marzo de 2020 que “a diferencia de otros países de nuestro entorno, donde el legislador ha intervenido fijando porcentajes o parámetros concretos para determinar a partir de qué tipo de interés debe considerarse que una operación de crédito tiene carácter usurario, en España la regulación de la usura se contiene en una ley que ha superado un siglo de vigencia y que utiliza conceptos claramente indeterminados como son los de interés «notablemente superior al normal del dinero» y «manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso».

Esta indeterminación obliga a los tribunales a realizar una labor de ponderación en la que, una vez fijado el índice de referencia con el que ha de realizarse la comparación, han de tomarse en consideración diversos elementos”.

De igual manera especifica que “cuanto más elevado sea el índice a tomar como referencia en calidad de «interés normal del dinero», menos margen hay para incrementar el precio de la operación de crédito sin incurrir en usura.

De no seguirse este criterio, se daría el absurdo de que para que una operación de crédito revolving pudiera ser considerada usuraria, por ser el interés notablemente superior al normal del dinero y desproporcionado con las circunstancias del caso, el interés tendría que acercarse al 50%”.

Añadiendo que “han de tomarse además en consideración otras circunstancias concurrentes en este tipo de operaciones de crédito, como son el público al que suelen ir destinadas, personas que por sus condiciones de solvencia y garantías disponibles no pueden acceder a otros créditos menos gravosos, y las propias peculiaridades del crédito revolving, en que el límite del crédito se va recomponiendo constantemente, las cuantías de las cuotas no suelen ser muy elevadas en comparación con la deuda pendiente y alargan muy considerablemente el tiempo durante el que el prestatario sigue pagando las cuotas con una elevada proporción correspondiente a intereses y poca amortización del capital, hasta el punto de que puede convertir al prestatario en un deudor «cautivo», y los intereses y comisiones devengados se capitalizan para devengar el interés remuneratorio”.

Especificando que “no puede justificarse la fijación de un interés notablemente superior al normal del dinero por el riesgo derivado del alto nivel de impagos anudado a operaciones de crédito al consumo concedidas de un modo ágil (en ocasiones, añadimos ahora, mediante técnicas de comercialización agresivas) y sin comprobar adecuadamente la capacidad de pago del prestatario, pues la concesión irresponsable de préstamos al consumo a tipos de interés muy superiores a los normales, que facilita el sobreendeudamiento de los consumidores, no puede ser objeto de protección por el ordenamiento jurídico.

Por tanto, la justificación de esa importante diferencia entre el tipo medio aplicado a las tarjetas de crédito y revolving no puede fundarse en esta circunstancia.

Todo ello supone que una elevación porcentual respecto del tipo de interés medio tomado como «interés normal del dinero» de las proporciones concurrentes en este supuesto, siendo ya tan elevado el tipo medio de las operaciones de crédito de la misma naturaleza, determine el carácter usurario de la operación de crédito”.

TERCERO.- Aplicado toda la normativa antes mencionadas, así como las conclusiones a las que llega nuestro Alto Tribunal sobre la declaración de un interés remuneratorio usurario en las tarjetas revolving, es necesario extrapolarlo ahora al pleito que nos ocupa.

En primer lugar, es necesario valorar si el interés nominal pactado es notablemente superior al interés normal del dinero. Tal y como consta en el contrato de tarjeta revolving suscrito por la parte actora en fecha de 25 de marzo de 2011 (documento 2 de la demanda) se estipuló un 26,82% de TAE, tipo aplicable para modalidad de pago aplazado en compras, siendo también el aplicable para disposiciones en efectivo y transferencias.

Hay que partir, para realizar la comparativa, del tipo medio previsto por el Banco de España para este tipo de operaciones financieras de tarjetas revolving en el año en el que se suscribió el contrato, para en su caso poder determinar si el mismo es o no notablemente superior al interés normal.

En la tabla 19.4 fijaba para el año 2011 el Banco de España un tipo de interés TEDR de 20,45%, tratándose de un tipo efectivo definición restringida, que equivale a TAE sin incluir comisiones, cuestión esta última que fue afirmada por Sentencia de la Audiencia Provincial de Albacete 816/2018, de 25 de septiembre de 2018, para entender que en un contrato de tarjeta revolving donde se había estipulado un 22,42% de TAE, no podía ser considerado usurario ya que teniendo en cuenta el TEDR fijado por el Banco de España para el año de suscripción del contrato (allí 2014) incrementándole las comisiones, en ningún caso era notablemente superior al normal del dinero, por no exceder notoriamente el 21,17% estipulado por el Banco de España.

En el presente pleito, entiende quien resuelve que el 26,82% de TAE fijado en el contrato de tarjeta revolving, debe entenderse en todo caso que es notoriamente superior al normal del dinero, teniendo en cuenta los parámetros ofrecidos por el Banco de España antes mencionados, y los cuales exceden en casi más de seis puntos porcentuales al fijado para instrumentos de la misma naturaleza.

Ello completado como ha manifestado el Alto Tribunal, en la sentencia antes referida de 4 de marzo de 2020 que cuanto más alto sea el porcentaje establecido para comparar si dicho interés es o no usurario, menor será el margen que se podrá apreciar para incrementar el precio de la operación de crédito sin incurrir en usura. Sin que pueda servir a la entidad financiera alegar la existencia de un mayor riesgo de crédito, liquidez u operacional para justificar la existencia de un tipo notablemente superior al normal del mercado.

Teniendo en cuenta que el margen establecido para este tipo de instrumentos financieros es ya bastante elevado no cabe sino concluir que el fijado en el contrato objeto del presente pleito es notablemente superior al normal del dinero.

Por último, es necesario valorar, una vez entendido el interés remuneratorio pactado como notablemente superior al normal del dinero, si el mismo es manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso. En tal sentido, el mismo no se justifica por entender que el tipo aplicado de un análisis del mercado, en relación con los tipos aplicados a las tarjetas revolving por otras entidades financieras, se encuentra en línea con los mismos.

Entiende esta juzgadora que estas circunstancias en nada justifican la desproporción del tipo de interés remuneratorio aplicado.

Como ha indicado el Tribunal Supremo, en Sentencia de 25 de noviembre de 2015, “en principio, dado que la normalidad no precisa de especial prueba mientras que es la excepcionalidad la que necesita ser alegada y probada, en el supuesto enjuiciado no concurren otras circunstancias que las relativas al carácter de crédito al consumo de la operación cuestionada.

La entidad financiera que concedió el crédito «revolving» no ha justificado la concurrencia de circunstancias excepcionales que expliquen la estipulación de un interés notablemente superior al normal en las operaciones de crédito al consumo”.

Añadiendo que “no puede justificarse la fijación de un interés notablemente superior al normal del dinero por el riesgo derivado del alto nivel de impagos anudado a operaciones de crédito al consumo concedidas de un modo ágil y sin comprobar adecuadamente la capacidad de pago del prestatario”.

Por todo ello, no puede ahora intentar la parte demandada cargar en la parte actora el hecho de que no se le hayan exigido garantías personales o reales para justificar el alto porcentaje estipulado en el contrato como tipo de interés.

Máxime hay que resaltar que es la propia entidad la que al no haber llevado a cabo un examen de las circunstancias concretas del cliente ha asumido el mayor riesgo de impago por parte de la misma.

En conclusión, y visto todo lo anterior, proceder declarar usurario el interés remuneratorio estipulado, y ello por exceder notablemente del interés normal del dinero y no estar además justificado en las circunstancias del caso, y en consecuencia declarar la nulidad absoluta del contrato de préstamo celebrado entre la parte actora y demanda, debiendo la parte actora conforme a lo dispuesto en el artículo 3 de la Ley de 23 de julio de 1908, entregar al prestamista tan sólo la suma recibida.

El efecto no puede ser otro que la nulidad tal y como se desprende de la Sentencia del Tribunal Supremo 539/2009, de 14 de julio, calificando dicha nulidad como «radical, absoluta y originaria, que no admite convalidación confirmatoria, porque es fatalmente insubsanable, ni es susceptible de prescripción extintiva».

CUARTO.- En materia de intereses se aplicará interés legal sobre las cantidades indebidamente cobradas desde la fecha de la reclamación judicial, 4 de diciembre de 2019, efectuada por el actor conforme a los artículos 1100 y 1108 del CC.

QUINTO.- De conformidad con lo dispuesto en el art. 394.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, y al estimarse íntegramente las pretensiones de la parte actora, procede imponer las costas del presente procedimiento a la parte demandada.

Vistos los artículos citados y demás de general aplicación.

FALLO

Que, estimando íntegramente la demanda interpuesta por la Procuradora doña XXXX, en nombre y representación de DOÑA XXXX, contra WIZINK BANK, S.A.: 1. DECLARO NULO EL CONTRATO DE PRÉSTAMO objeto de este procedimiento, debiendo el prestatario entregar tan sólo la suma recibida.

2. CONDENO a la demandada a reintegrar a la parte actora cuantas cantidades excedan del capital dispuesto, más los intereses legales desde la presentación de la demanda.

3. CONDENO A LA ENTIDAD MERCANTIL DEMANDADA WIZINK BANK, S.A., AL ABONO DE LAS COSTAS CAUSADAS.

Así por esta sentencia lo pronuncio, mando y firmo. El/la Juez/Magistrado/a Juez.

Por luis

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